Nada más terminar el partido, varias docenas de jóvenes, con banderas y camisetas de la selección española, se acercaron a la plaza, donde permanecieron media hora, encaramados varios de ellos en el monumento a la batalla de Vitoria, entre cánticos a favor de España.
Además, se oyeron cohetes en la ciudad y coches que tocaban el claxon. Pasadas las doce de la noche la plaza se fue quedando vacía, sin que se produjeran incidentes.






