Merkel, Bush y Fukuda, en la reunión. /AP
Sanciones a Zimbabue
Otra de las conclusiones del G8 es que no los países integrantes no tienen intención de reconocer al Gobierno formado en Zimbabue tras la segunda vuelta electoral del pasado 27 de junio, de la que la oposición se retiró ante el acoso de las fuerzas de seguridad. Además, los estados más industrializados más Rusia proponen la imposición de sanciones individuales contra los responsables de la violencia.
El grupo ha instado, además, a las autoridades zimbabuenses a trabajar con el partido opositor, el Movimiento por el Cambio Democrático (MDC), para resolver "pacíficamente" la crisis política que se desató tras la primera vuelta electoral en marzo.
Para el G-8, el Gobierno de Zimbabue no es legítimo porque no representa la voluntad de la población, que en los comicios sólo pudo votar por un candidato, el presidente del país, Robert Mugabe, días después de que el líder opositor, Morgan Tsvangirai, anunciara su retirada ante lo que calificó de represión contra sus seguidores.
Los líderes de los países más industrializados del mundo han manifestado su preocupación por la "profunda" crisis humanitaria en la que está inmersa Zimbabue, donde los índices de inflación supera el 16.000 por ciento.
Expresa su preocupación por el alto precio del petróleo y los alimentos, y las presiones inflacionistas
Insta a las economías emergentes a "considerar seriamente" el recorte de los gases contaminantes al 50% para 2050
Los líderes políticos analizan además la crisis alimentaria, el desarrollo de África, el estado de la economía mundial y el régimen de no proliferación nuclear
Las conversaciones entre los siete países más industrializados y Rusia, el G8, en la localidad japonesa de Hokkaido comienzan a dar sus frutos. Los primeros principios de acuerdo han llegado sobre Medio Ambiente. Los participantes han destacado que los debates han sido "excelentes" y han logrado un "avance significativo" para alcanzar un consenso, según un portavoz del Gobierno de EEUU.
Los líderes han decidido instar a las economías emergentes -en referencia a naciones como China y la India- a "considerar seriamente" el recorte de los gases contaminantes y de las emisiones de CO2 a la atmósfera al 50% para 2050 y subraya que el éxito "sólo será posible con la determinación común de todas las economías principales".
La presidencia nipona había presionado para lograr un comunicado sobre cambio climático que fuera más allá de este acuerdo -ya alcanzado en 2007 en Alemania- y, a pesar de las distintas posiciones sobre la lucha contra el calentamiento global, ha logrado una acuerdo para fijar objetivos nacionales de recorte de emisiones de CO2 a medio plazo, en alusión a 2020.
Estados Unidos se ha mostrado renuente a un acuerdo que no involucre a las naciones emergentes, mientras Japón y los países europeos creen que el liderazgo en la lucha contra el calentamiento global corresponde al G8 (naciones más industrializadas y Rusia).
En este segundo día de la cumbre, los líderes políticos mundiales analizan, además del cambio climático, la crisis alimentaria, el desarrollo de África, el estado de la economía mundial y el régimen de no proliferación nuclear.
El cónclave
arrancó ayer abordando el crisis alimentaria ante las demandas por parte de siete naciones africanas para que los países ricos cumplan sus promesas de asistencia e impulsen el desarrollo de ese continente empobrecido.
Preocupación por el precio del petróleo y la inflación
Los líderes de EEUU, Reino Unido, Francia, Alemania, Canadá, Japón, Rusia e Italia, que integran el G8, han comenzado la segunda jornada de su cumbre anual con una sesión de trabajo en la que han expresado su preocupación por el alto precio del petróleo y los alimentos, y las consecuentes presiones inflacionistas, que suponen "un serio reto" para la economía mundial, según fuentes oficiales niponas.
Los países más ricos del mundo han pedido a las naciones productoras de petróleo y a las consumidoras un "diálogo" que ayude a estabilizar los precios del crudo y de los alimentos. Además, han señalado que están dispuestos a incrementar sus "esfuerzos" para combatir la escalada del barril de crudo, que ha llegado a cotizar a un precio récord de 145 dólares.
Esa situación, unida a los altos precios de los alimentos y de las materias primas, suponen un "serio riesgo" para el crecimiento mundial aunque han precisado a la vez que "no son pesimistas" sobre la situación económica, a pesar de admitir que en la actualidad existen "incertidumbres".
Además, los mandatarios de las economías más poderosas del mundo se han mostrado a favor de completar "de forma exitosa" la ronda de Doha para la liberalización del comercio, ante la reunión que se celebrará a finales de este mes en Ginebra.
Los comentarios de los líderes del G8 son muy similares a los que hicieron recientemente sus ministros de Finanzas en una cumbre que celebraron a mediados de junio en Osaka (centro de Japón).
Según fuentes japonesas, se espera que hoy mismo se divulguen varios comunicados del G8 sobre la crisis alimentaria, el desarrollo de África y el régimen de no proliferación nuclear.