
El juez de la Audiencia Nacional, Fernando Grande Marlaska./ Archivo
El "comando Vizcaya" cruzó la frontera de Francia en febrero de 2007 con órdenes de la dirección de ETA de localizar al magistrado de la Audiencia Nacional Fernando Grande- Marlaska y realizar un atentado contra él. Los terroristas no lograron localizar al juez, a pesar de buscarle en una urbanización de la localidad riojana de Ezcaray donde tiene una casa. Las declaraciones prestadas en dependencias policiales por el presunto jefe del "comando Vizcaya" Arkaitz Goikoetxea Basabe han permitido conocer que la célula terrorista se organizó en febrero del pasado año, cuando tanto él como su compañero Jurdan Martitegi pasaron la frontera francesa en dirección a Bilbao.
Los dos "liberados" de ETA tenían instrucciones de la dirección de la banda de poner en marcha el "comando Vizcaya" para el momento en que se diera por rota oficialmente la tregua, pero también tenían indicaciones específicas sobre algunos objetivos que interesaban a la cúpula etarra de manera preferente. Uno de esos objetivos era el magistrado bilbaíno Fernando Grande-Marlaska, titular del Juzgado Central de Instrucción número 3 de la Audiencia Nacional.
Los miembros de ETA conocían que el magistrado poseía una casa en una urbanización de Ezcaray en la que también tiene una vivienda los padres de Maialen Zuazo Aurrekoetxea, novia de Arkaitz Goikoetxea. Ambos fueron detenidos el martes en un piso de la calle Iturribide de Bilbao propiedad de Ana Isabel Prieto Furundarena, arrestada también en el mismo inmueble.
Los etarras se desplazaron en algunas ocasiones hasta Ezcaray, pero en ningún momento llegaron a encontrarse con el magistrado ni obtuvieron ningún dato sobre él, según señalaron fuentes de la investigación. La casa de la familia de Maialen Zuazo fue registrada ayer, miércoles, por agentes de la Guardia Civil dentro de la operación de desarticulación del "comando Vizcaya", aunque no se encontró ninguna evidencia en su interior.
El juez Grande-Marlaska, que se encuentra en estas fechas de vacaciones, a tener conocimiento de los planes de ETA señaló que se encontraba tranquilo, que consideraba lo ocurrido como "gajes del oficio" y que "lo raro sería no aparecer" en los listados de objetivos de la banda terrorista.