
Luciano Menéndez, en el juicio. /REUTERS
Hoy mandan en Argentina "los guerrilleros del 70"
Antes del fallo, el tribunal cordobés le dio al ex represor la oportunidad de expresarse. Y lo ha hecho justificando su actuación con el argumento de que el país vivía "una guerra" con las organizaciones guerrilleras ERP y Montoneros, en la que "los delincuentes subversivos ensangrentaron el país durante 10 años, en los cuales asesinaron a 1.500 personas".
No ha callado ahí Menéndez, que se ha quejado de que Argentina es "el primer país que juzga a sus soldados victoriosos, que lucharon y vencieron por orden de y para sus compatriotas". Y ha agregado: "Los marxistas no conciben la armonía y la concordia sino el conflicto permanente".
Es más, se ha referido así al Gobierno actual: "Antes, los terroristas estaban en la ilegalidad. Ahora pretenden ser ciudadanos atados a la Constitución. Confío que los guerrilleros del 70 ahora en el poder no puedan imponer su régimen autoritario".
En una decisión histórica de los tribunales, Luciano Menéndez deberá cumplir la pena en prisión y no en su casa, como hacía hasta ahora por ser mayor de 70 años
Otros siete acusados de menor rango han sido encontrados también culpables, y cuatro de ellos pasarán entre rejas el resto de sus vidas
Menéndez había sido encausado en 1988 por 47 casos de homicidio y 76 de torturas, pero recibió el indulto del ex presidente Carlos Menem en 1990
A pesar de sus 81 años, el ex general argentino Luciano Menéndez irá a la cárcel, en una sentencia calificada por los abogados de sus víctimas como "histórica". El ex mando del Ejército durante la dictadura militar (1976-83) del país sudamericano ha sido condenado a cadena perpetua por los crímenes cometidos contra cuatro jóvenes cometidos en La Perla, uno de los tres mayores campos clandestinos de detención de esa oscura época. Hasta ahora Menéndez cumplía condena en su domicilio, por ser mayor de 70 años.
La condena de Menéndez, alias La Hiena de La Perla o Cachorro, ha sido saludada con vítores y lágrimas por centenares de manifestantes que aguardaban en las puertas del tribunal, portando los retratos de detenidos desaparecidos en el centro de detención ilegal.
El ex general no ha sido el único: otros siete acusados han sido encontrados asimismo culpables, en distinto grado, por el secuestro, torturas y desaparición de los militantes de izquierda de Humberto Brandalisis, Carlos Lajas, Raúl Cardozo e Ilda Flora Palacios.
El tribunal ha dispuesto que los suboficiales Carlos Díaz, Luis Manzanelli, Oreste Padován y el agente civil de inteligencia Ricardo Lardone también deberán estar tras las rejas de por vida. Entre tanto, el coronel Hermes Rodríguez, el capitán Jorge Acosta y el suboficial Carlos Vega han sido condenados a entre 18 y 22 años de cárcel.
Durante el juicio se han escuchado duros testimonios de los crímenes cometidos en el campo de concentración por donde pasaron unos 2.500 prisioneros. Un ex gendarme que operaba en La Perla ha contado, por ejemplo, cómo una joven prisionera embarazada tuvo que cavar su fosa antes de ser fusilada.
Por fin, justicia
"Hoy se hizo verdadera justicia. No se puede medir el dolor y la alegría que siento. Todavía me hace falta mi padre, que hoy sería abuelo", ha balbuceado una mujer ahogada por el llanto ante las cámaras de televisión.
Las palabras del condenado más importante (véase ficha) desataron la indignación de los supervivientes, hijos de desaparecidos, madres de Plaza de Mayo, militantes de izquierda y de organizaciones de derechos humanos, que colmaron la sala de audiencias o esperaban fuera del tribunal. Algunos de ellos fueron expulsados del recinto donde se juzgaba al criminal.
Foto de la brutalidad
Menéndez fue entre 1975 y 1979 jefe del Tercer Cuerpo de ejército, con jurisdicción en decenas de provincias del centro y noroeste del país, donde recrudeció el terrorismo de Estado.
La ferocidad de Menéndez quedó inmortalizada en 1984, ya en democracia, por un reportero gráfico que lo retrató en posición de combate, con ropa de calle y empuñando un cuchillo de paracaidista, a punto de agredir a manifestantes en las puertas de un canal de televisión.
Menéndez había sido encausado en 1988 por 47 casos de homicidio, 76 de torturas, cuatro de ellos seguidos de muerte y cuatro sustracciones de menores, pero fue beneficiado en 1990 por un indulto del ex presidente Carlos Menem (1989-99). Además, fue imputado en 1994 por la Justicia de Roma por la desaparición de ciudadanos italianos en Argentina, y acusado de genocidio por la Justicia española.