En el marco imponente de la famosa 'milla del aficionado', con la emblemática puerta de Brandeburgo -que simbolizó a la perfección la antigua división de la ciudad y de Europa- dibujada en el horizonte y ante 250.000 personas, Barak Obama se comprometió ayer en Berlín a luchar por un mundo sin armas atómicas y exigió una nueva alianza entre Estados Unidos y Europa para hacer frente al desafío global que representa el terrorismo.
El candidato demócrata, con las imágenes de la guerra fría de hace tan sólo veinte años flotando en el ambiente, arrancó una ovación de la multitud cuando dijo que no se podía permitir la existencia de nuevos muros, los que la violencia ha vuelto a levantar en el planeta, una realidad que calificó como «el mayor peligro» al que se enfrenta la humanidad. «Los muros entre los viejos aliados a ambos lados del Atlántico deben dejar de existir», dijo Obama. «Los muros entre razas y tribus, entre nativos e inmigrantes, entre cristianos, musulmanes y judíos deben dejar de existir. Éstos son los nuevos muros que debemos derribar», dijo el senador.
El discurso de Obama era esperado con ansiedad y su presencia en la capital alemana provocó una gran expectativa entre la población, que acudió en masa para ver y escuchar al hombre que ha sido bautizado por la prensa germana como el 'Kennedy negro', en un indisimulada demostración de aprecio y respeto.
Cuando Obama llegó hasta la pequeña tribuna, levantada a los pies de la Columna de la Victoria, la multitud lo recibió con los mismos gritos que protagonizaron toda su estancia: «Obama, Obama» y «Yes, we can». El candidato afroamericano, consciente de la grandes expectativas que había despertado su presencia en la ciudad, decidió improvisar su discurso, que duró escasos veintisiete minutos.
«La vieja Europa»
El aspirante a la Casa Blanca no defraudó a la multitud, que supo apreciar la decisión de iniciar su gira europea en el epicentro de lo que la actual Administración de Washington llamó en forma despectiva «la vieja Europa» por su radical oposición a la guerra en Irak. Por eso, Obama recordó que en un pasado reciente hubo diferencias entre Estados Unidos y Europa, una clara alusión a los problemas que causó en Alemania y Francia la invasión, y prometió que un nuevo Gobierno americano haría todo lo posible para que esas distancias dejasen de existir.
A lo largo de su intervención, trasmitida en directo por cinco cadenas de televisión locales y por la americana CNN, Obama evitó pronunciar frases en alemán, como lo hizo John F. Kennedy en junio de 1963, cuando electrizó a la ciudad con su famoso «Ich bin ein berliner (Yo soy berlinés)». Para justificar esta omisión, el candidato dijo que hablaba como ciudadano y no como presidente.
Ciudadano
Pero el ciudadano Obama no eludió referirse a un tema que despierta controversia y temor en Europa. En el único pasaje de su discurso que fue recibido con abucheos, el candidato recordó al público que las verdaderas alianzas también exigen víctimas y que la del terrorismo era real. «Logramos crear la OTAN para combatir a la Unión Soviética. Ahora debemos unirnos en una nueva alianza global para desmantelar las redes que han atacado Madrid y Amman, Londres y Bali, Washington y Nueva York», exclamó el senador cuando pido la colaboración de Europa para enviar más tropas a Afganistán. «Estados Unidos no puede hacer solo ese trabajo. El pueblo afgano necesita nuestra ayuda y la vuestra para derrotar a los talibanes y Al-Qaida».
Pero la ovación del día llegó poco después, cuando dijo que había llegado el momento para renovar la meta de lograr un mundo sin armas nucleares. «¡Obama presidente», gritó la multitud. Obama, sin inmutarse, prosiguió: «Las dos superpotencias que se enfrentaron a lo largo del muro de esta ciudad estuvieron a punto de destruir todo lo que habíamos levantado y todo lo que amábamos. Ahora que el muro desapareció, no podemos contemplar como resurgen nuevas amenazas nucleares. Éste el momento para comenzar a trabajar por un mundo sin armas nucleares», dijo el candidato.
«Pueblo de Berlín, pueblos del mundo. Nuestro desafío es enorme y el camino será largo. Pero estoy aquí para deciros que somos herederos de una lucha por las libertades. Permitidnos construir nuestra historia común y aprovechar nuestro destino para involucrarnos en la noble lucha a favor de la justicia y la paz en el mundo», finalizó.