«Tuvimos que entrar con linternas y cuando la gente sacaba sus coches estaban completamente cubiertos de una capa negra». Lo cuenta el propietario de una de las lonjas adyacentes a las calcinadas en en el garaje subterráneo de la plaza Ostegieta el pasado día 2 de agosto. Cuando pudo acceder al lugar donde se había producido el fuego recibió el impacto. «Nos dejaron entrar a última hora de la tarde y cuando bajábamos por la cuesta del garaje nos temíamos lo peor; los pasillos estaban completamente negros y todo se había quemado».
«Teníamos un par de motos en la parcela y herramientas de gran valor. Cuando nos dijeron los bomberos que había tres dedos de agua temblamos, pero habían sacado todo el líquido y sólo quedaban pequeños charquitos». El fuego comenzó en la parcela 90 y se propagó hacia la izquierda del garaje calcinando la 89, la 91 y dejando todo el pasillo hacia la izquierda negro. Las tuberías estaban ayer completamente derretidas y los escombros se apilaban en montones.
Además, parte del techo que se había desplomado se encontraba sobre los tres coches y la moto calcinados y el olor a quemado invadía todo el garaje. Aún se podían ver charcos de agua en el suelo y una especie de masa resultante de la mezcla de la pintura que había caído del techo con el agua.
Sin luz
«Todavía estamos sin luz en gran parte del garaje y andamos sacando todas las cosas con la única iluminación de linternas». Según relata este vecino, la lonja «está cubierta por una capa de ceniza que tardaremos muchos días en limpiar. Están manchadas todas las motos, los cascos, los monos, las herramientas... todo».
Lo que más inquieta ahora a los propietarios de las plazas es cómo terminará todo esto y las soluciones que pueda ofrecer el seguro. «Lo que más me preocupa es saber quién se va a hacer cargo de los gastos que nos está provocando todo esto», se lamentaba el dueño afectado por el incencio.