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Sociedad

Enseñanza Anteproyecto de ley de aprendizaje

Los centros educativos repartirán el otro 40% de las materias entre el castellano y el inglés El anteproyecto de ley de la consejería de EA ha suscitado el rechazo del PNV, que exige suavizarla

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La reforma educativa obligará a los colegios a dar, al menos, el 60% de asignaturas en euskera
Un grupo de niños participa en una clase en un colegio concertado vizcaíno. / EL CORREO
El anteproyecto de ley de reforma de los modelos lingüísticos elaborado por el Departamento de Educación establece que todos los colegios públicos y concertados impartirán en euskera, al menos, un 60% de las asignaturas. Los centros tendrán autonomía para repartir el otro 40% entre el castellano y el inglés. Con ciertos límites. Si no alcanzan los objetivos marcados por Educación -en Secundaria, expresarse correctamente a nivel oral y escrito-, las escuelas deberán cambiar su proyecto lingüístico y reforzar el tiempo destinado al euskera. La iniciativa de la consejería de Eusko Alkartasuna, a la que ha tenido acceso EL CORREO, prevé evaluaciones periódicas con el fin de comprobar que los colegios cumplen las metas marcadas.
Antes de su difusión pública, el plan de Tontxu Campos ya ha provocado una fuerte controversia política que compromete seriamente su aprobación definitiva. Los primeros avances de la reforma, que elimina la enseñanza íntegra en castellano, determinaron un frontal rechazo de PP y PSE. Pero es que la propuesta de EA también ha provocado profundos recelos en el seno del propio Gobierno vasco. El proyecto ha encendido las alarmas en el PNV, que teme que acabe convirtiéndose en un lastre ante unas elecciones que se auguran muy competidas con los socialistas. De hecho la formación jeltzale ha exigido ya a su socio que suavice la reforma, y que la haga con carácter progresivo y tras realizar experiencias piloto que demuestren su efectividad.
Si llegara a aprobarse la nueva ley marco de aprendizaje de lenguas oficiales y extranjeras en el sistema escolar vasco se aplicaría en los centros educativos públicos y concertados, es decir, todos los sostenidos con fondos de la Administración vasca. Y afectaría a la totalidad de las etapas educativas, Infantil, Primaria, Secundaria, Bachillerato, FP y Enseñanza Permanente de Adultos.
Proyecto lingüístico
La reforma lingüística, que es el proyecto 'estrella' de la consejería y en el que ha volcado todos sus esfuerzos el equipo de Tontxu Campos, fija que el euskera es la «lengua propia» del ámbito educativo. Por tanto, los centros deberán hacer de la lengua vasca el vehículo de expresión «normal y preferente» en todas sus actividades, docentes y no docentes. Señala también que euskera y castellano son oficiales, por lo que todo alumno tiene «el deber de aprenderlos adecuadamente» y el «derecho» a usarlos.
El texto introduce un cambio radical respecto del sistema actual de los tres modelos, A, en castellano, B, bilingüe, y D, en euskera. La propuesta señala que todos los colegios estarán obligados a enseñar en lengua vasca, al menos, el 60% de sus materias no lingüísticas -Castellano, Inglés y Euskera, se dan en su idioma-. Y les deja autonomía para decidir en qué idioma oficial o extranjero se imparte el otro 40% de las asignaturas, en función de las necesidades de su alumnos. Cada centro, por tanto, deberá elaborar su proyecto lingüístico, que tendrá que aprobar la Administración educativa. En ese programa se detallarán las áreas y las horas en las que se da clase en cada lengua.
En todo caso es una autonomía relativa. Por primera vez, escuelas e institutos estarán obligados a rendir cuentas ante Educación sobre sus resultados 'lingüísticos' de sus alumnos. La ley contempla sistemas de control. El Instituto Vasco de Evaluación e Investigación (IVEI) examinará a los escolares en cuarto y sexto de Primaria -a los 9 y 12 años-, y en segundo y cuarto de Secundaria -con 14 y 16 años-, para comprobar si alcanzan el nivel exigido en euskera, castellano y el idioma extranjero.
Los resultados no tendrán consecuencias en el expediente académico del estudiante, pero sí obligarán a los colegios que no lleguen a las metas señaladas a hacer cambios en su proyecto de aprendizaje de idiomas. Los resultados, dice el documento, «determinarán la adopción de medidas para que el escolar pueda cumplir los objetivos que marca la ley». La Inspección educativa velará por que los centros cumplan sus obligaciones. Informará a las autoridades de enseñanza si una escuela 'suspende' en un idioma y hará la propuesta para revisar su programa 'lingüístico'.
En la práctica, por ejemplo, una escuela que no logre superar las evaluaciones de euskera se verá obligado a ampliar el número de horas que dedica a esa lengua, con lo que habrá centros que tendrán que impartir el 70%, 80% o 100% de sus materias en lengua vasca si pretenden 'aprobar'.
¿Y cuál será ese nivel que se exigirá a los estudiantes? Una cosa deja clara el proyecto de ley: igual para el castellano y el euskera; una condición que ya anunció Campos cuando presentó las líneas básicas de la reforma hace más de un año y a la que no está dispuesto a renunciar la consejería de EA. La reforma detalla las metas finales a alcanzar en cada etapa educativa, tanto en euskera y castellano como en lengua extranjera.
Niveles exigidos
En Primaria, el mínimo exigido es «conocer y utilizar de manera apropiada las dos lenguas oficiales y desarrollar hábitos de lectura». En Secundaria, el nivel de exigencia se eleva: los estudiantes tendrán que ser capaces de «comprender y expresarse correctamente a nivel oral y escrito, elaborar textos y mensajes complejos e iniciarse en el estudio de la literatura». Los alumnos de Bachillerato estarán obligados a demostrar un dominio oral y escrito de las dos lenguas oficiales.
En el texto se adelanta que el departamento fijará en un reglamento los conocimientos concretos que tendrán que acreditar los alumnos en cada etapa. El proyecto deja así abierto uno de los puntos más espinosos del proyecto. Hasta ahora, Educación ha manejado el nivel B2, similar al 'first' de inglés, como la meta a alcanzar al finalizar la enseñanzan obligatoria, a los 16 años. La descripción que hace la ley de los objetivos para Secundaria -comprender y expresarse correctamente de forma oral y escrita y elaborar textos complejos-, coincide en todo caso con la definición europea de lo que se exige en un B2.
Las recientes evaluaciones que ha hecho el IVEI demuestran que sólo dos tercios de los alumnos de las ikastolas superan ese listón del B2. Las aspiraciones del equipo de Campos exigirían, por tanto, a una gran mayoría de los centros concertados y escuelas públicas optar por un sistema de inmersión lingüística en euskera. El Consejo Escolar de Euskadi ya advirtió de que sólo escolares de familias y zonas euskaldunes serán capaces de superar esas pruebas. Recomendó que las metas sean diferentes para los niños de áreas castellanoparlantes, ya que de lo contrario conduciría a la frustración a muchos estudiantes.
Éste es uno de los puntos que más rechazo suscita en PNV y PSE, formaciones con las que ha mantenido ya contactos la consejería. Los dos partidos consideran que los niveles que marque Educación deben ser orientativos, pero sin repercusión alguna. La formación jeltzale demanda también que se hagan pruebas piloto antes de implantar la reforma para demostrar si es viable, o si se convertiría en un obstáculo para el éxito escolar.
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