Como todos los veranos, el gaitero Hevia (Villaviciosa, 1967) tiene la agenda repleta de compromisos, a los que acude con un repertorio renovado, fruto de la publicación de su quinto álbum, 'Obsession' (EMI), con piezas sintéticas y orgánicas, movidas y serenas. Un repertorio muy en su papel de modernizador del folk celta, inventor de la gaita midi (electrónica), vendedor de millones de discos desde Hungría a Nueva Zelanda y firmante de la sintonía de dos vueltas ciclistas a España.
-Han pasado cuatro años sin editar nuevo álbum. ¿Por qué?
-La principal causa es que yo soy autor del 80% de lo que publico y no se me ocurren ideas todos los días. No me salen discos semana tras semana. Y sólo ha pasado un año más de lo normal, nada más.
-O sea que no tiene que ver con la crisis de la industria discográfica.
-Sí, también tiene que ver. Si la contraprestación al disco fuese un poco más sólida, seguramente tendría más ganas de tirar adelante. La crisis desanima a grabar más, por supuesto.
-¿Usted está a favor del canon?
-Yo estoy en la directiva del SGAE, o sea, cómo te explicaría, je, je... Ojalá no hubiera canon, sino un método más sencillo para que cada autor cobre lo que se merece por su trabajo. Y ojalá no hubiera impuestos en el gasoil, por ejemplo, que ya ha superado el precio de la gasolina.
-A los que no grabamos nos duele el canon.
-Ya, gente que no se pone enferma paga la seguridad social durante toda su vida. El canon es la menos mala de las fórmulas para compensar un mínimo a los autores. Contra este sistema hay una serie de intereses y de propagandas dirigidas por parte de los grupos de comunicación fuertes, que poseen televisiones y radios y les cuesta abonar, no el canon, sino la cuota de autores. Les gustaría no pagar, igual que a cualquiera en este país. ¿Y cómo lo intentan? Pues debilitando la figura de la SGAE a través de una campaña anticanon.
Tocar entre budistas
-En general un músico vive de los conciertos
-Eso se dice. Y qué bonito suena, ¿verdad? Como hay crisis del negocio discográfico, ahora los músicos vivís de los conciertos. ¡Estupendo! En mi caso, sí, pues tengo la inmensa suerte de que me muevo en el extranjero y cumplo una gira muy estable que se prolonga desde hace más de diez años.
-¿Y los demás?
-A la mayoría de los músicos, por ejemplo los del pop nacional, les resulta imposible vivir de la música. Si la gente se acostumbra a no pagar, si no compra discos y guarda 10.000 canciones en el ordenador que no escuchará en su vida pero le salen gratis, ¿cómo va a pagar por ir a la plaza de toros de no sé donde a ver un concierto? Los actuaciones ya están subvencionadas, porque han entrado los ayuntamientos y otros poderes públicos a contratar.
-Usted lleva diez años actuando por el ancho mundo. ¿El lugar más atípico que ha pisado?
-Un templo budista en Kioto, Japón, que celebraba sus 50 años. Ése es el más surrealista. Lo recuerdo con mucho cariño. Pero ver a un gaitero ahí es para preguntarse: ¿Qué hago aquí después de tantos años?
Como un saxo
-La hoja de promoción subraya que 'Obsession' es un álbum muy chill out.
-Algún tema puede encajar en el estilo, pero hay otros muy diferentes. Es un disco de un gaitero, lo compuse como un gaitero y uso la gaita electrónica. En éste más que nunca. Sin embargo, a veces no te enteras de que está sonando una gaita electrónica, que además reproduce el sonido del bajo y la guitarra eléctrica. Hay muchos 'tracks' que trabajo en casa y que construyen el sonido Hevia. ¡Mi gaita hasta suena como un saxo!
-En él se incluye la canción de 'Luz de domingo', la película de Garci en la que usted aparece.
-Hago lo único que sé hacer delante de una cámara, que es tocar la gaita. Es un cameo largo, ambientado en una procesión de 1912 que yo abro con la gaita. Como hice muchas procesiones en mi vida, pues acepté el cameo más que nada por ver cómo lo trataba Garci, una figura a la que siempre he admirado.
-¿Sabe por qué se enfadó Alfredo Landa con Garci tras esa película?
-Para mí fue una desgraciada noticia. A los dos los admiro y con Alfredo Landa compartí muchas horas de charla durante el rodaje, porque él es amigo del gaitero mayor de Asturias, José Remis Ovalle, que precisamente tiene alguna pieza dedicada al padre de Alfredo Landa. Espero que las cosas vuelvan a su cauce entre los dos. No sé qué pasó ni me quiero meter. Bastantes problemas tiene la música como para meterme yo en los del cine.