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08.09.08 -

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Las consecuencias de un calentón
Los pilotos se juntan a la entrada de la curva nada más arrancar la carrera. / REUTERS
Quedaban sólo dos vueltas tras el paso por meta y la carrera ya no respondía a control alguno. La lluvia, sólo ella, lo había logrado. Raikkonen y Hamilton se venían buscando desde el anterior giro. Tras liderar la carrera 41 vueltas, el finlandés no estaba por la labor de consentirle calentón alguno al británico. Llegaron pegados a 'Bus Stop', la antesala de la recta de llegada. Se habían tocado metros antes y el Ferrari estiró al máximo su trazado para recordarle al delfín de Dennis que no tenía el paso abierto.
Hamilton salió disparado al no poder recuperar la trayectoria. Como si de un vodevil de semana de Ferias se tratara, el inglés dejó el escenario por una puerta e irrumpió de nuevo por otra. Los comisarios, que no estaban por la labor de mostrar su vena cómica, cogieron la lupa de mayor aumento para comprobar la limpieza de la maniobra, a la que acabaron hallando repleta de impurezas. Tras perderse fuera de los límites de la chicane, el de McLaren alcanzó el centro de la pista tras tomar un atajo. Lo que vino después no se puede considerar realmente una cesión de derechos a su oponente.
El reglamento
El reglamento deja claro que debía desposeerse de la ventaja acumulada irregularmente. A lo más que llegó Hamilton fue a dejar pasar a Raikkonen. Ni un metro. Sólo lo justo para anclarse a su rebufo y de inmediato consumir toda la aspiración para desbordarle de nuevo. Vista repetida la acción es constatable que el finlandés pagó un precio abusivo por el exceso de coraje y la embriaguez emocional que ya entonces consumía todo el cerebro del líder del campeonato. Hubo trampa. Una mácula, al menos. Queda por bucear en los lóbulos correspondientes para atisbar la voluntariedad inherente a la maniobra.
De haber sucedido dicho lance en vueltas previas -o de haberlo tenido más claro los comisarios-, la sanción hubiera sido de cumplimiento inmediato. Un 'drive-through' que traducido al 'cristiano' es una pasada por los boxes sin detenerse ni superar el límite de velocidad establecido. Pero era el penúltimo giro y había que estar muy seguro de la decisión adoptada. Por ello, el vídeo echó humo y la sanción fue confirmada casi tres horas después de acabar la carrera. Escuetamente, «25 segundos por cortar una chicane y sacar ventaja».
En Ferrari, mutis por el foro. Sólo su jefe de equipo, Stefano Domenicali, accedió a referirse al tema para negar que la 'Scuderia' hubiera planteado reclamación alguna. «Hemos sido informados del procedimiento y los comisarios nos han preguntado nuestro punto de vista. No solemos valorar estos temas. Personalmente, creo que la maniobra de Hamilton fue demasiado extrema».
Tampoco trascendió nada en el funeral en que acabó convertido el entorno de McLaren tras festejar la victoria de Lewis Hamilton antes de que le fuera otorgada a Massa en su carrera número 100. Un portavoz de la escudería avanzó que «analizados los datos que poseemos estamos obligados a presentar una apelación. Ya se los hemos hecho llegar a la FIA y en ellos se prueba que Hamilton dejó pasar a Raikkonen, ya que en el paso por meta (donde se incorporó a la pista) rodaba seis kilómetros por hora más lento».
Mientras el Tribunal de Apelación de la FIA fija el inicio del procedimiento, la clasificación ha dado un vuelco radical. Del margen de maniobra de Hamilton no queda nada, pues sólo dispone de dos puntos ante Massa. Ya no hay tercero en discordia, pues hay que buscarlo en Kubica, a 18 puntos del inglés dado que Raikkonen cede 19 después de su segundo 'carolo' consecutivo. Quedan 50 puntos en liza pero los mensajes apuntan a que en Ferrari se tomará una decisión inmediata para convertir las cinco carreras restantes en un dos contra uno, siendo Hamilton el teórico portador de esa inferioridad numérica ante la falta de constancia de su compañero Kovalainen.
La de Hamilton no fue la única sanción ayer. Kovalainen se dio una vuelta extra por el 'pit lane' al provocar un accidente y Glock perdió el punto que había logrado al caerle otros 25 segundos por desatender las banderas amarillas mostradas tras el accidente de Raikkonen.
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