Convencido de haber acertado y feliz por la cuarta plaza como colofón a un notable fin de semana para su credibilidad e intereses, Fernando Alonso apenas tardaba media hora en dar su versión de lo vivido al volante del Renault número 5 en Spa-Francorchamps. Sus seguidores -se dejan sentir en todos los circuitos del Mundial- no pudieron reprimir un brinco al entender el abandono de Raikkonen como la plasmación del primer podio del año para el ovetense. Sólo le sobró una vuelta. «Estoy muy contento porque el cuarto no es un puesto al que siempre podamos aspirar. Además, la carrera ha sido divertida, sobre todo en las últimas vueltas».
Tuvo que ser el propio piloto el que aclarara lo que hizo en la última vuelta, cuando se quedó sin el tercer puesto por una tercera entrada en boxes inesperada. «Cuando acaba la carrera es fácil ver la mejor opción, que seguramente era la de Heidfeld, parar dos vueltas antes y poner neumáticos de agua. Yendo cuarto es difícil tomar esa decisión. Él iba entre el octavo y el décimo y es más fácil arriesgar. La pena es que cuando nosotros estamos octavos o novenos es un tostón de carrera, no pasa nada, no hay ninguna variante. Esta vez no quería que lloviese porque quería aguantar el cuarto como fuera».
El ovetense, que ya había abandonado el circuito cuando surgió la sanción a Hamilton, amplía su número de semanas sin aparecer en la foto oficial del cuadro de honor en un Gran Premio. En Bélgica pudo cerrar la larga ausencia. «La sensación puede ser que hemos perdido un podio, pero estoy convencido de que no ha sido así. Hemos hecho lo más seguro. Necesitamos los puntos para el campeonato de constructores. Si seguía con los neumáticos secos tenía serias posibilidades de acabar como Kimi (Raikkonen), en cualquier muro en la última vuelta porque ya las pasé canutas en la vuelta anterior. Y cambiando, hacía cuarto. Más que un error nuestro, o lo que sea, ha sido la suerte y el buen hacer de Heidfeld y BMW. Pero siempre teniendo en cuenta que se salió Kimi, sino nadie llegaba al podio».
Sobre lo que acabó por ser la clave de la carrera, Alonso explicó que la decisión de parar en la última vuelta fue consensuada. «Llevaba unas vueltas con gotas en la visera. Estaba en contacto continuo con el equipo. Íbamos hablando cada curva sobre cómo estaban las cosas y qué hacer. Cuando empezó a llover más en serio me salí en tres o cuatro curvas y en las otras el coche iba fuera de control. Cuando pasé junto a Kimi reduje, fui despacio y pese a todo me salí otra vez por fuera. El tema estaba imposible. Decidimos parar porque sino en la última vuelta teníamos muchas posibilidades de acabar en el muro. Como Heidfeld cambió una vuelta antes, me iban informando de que venía progresando mucho y ese fue el último empujón para tomar la decisión».
«Divertidísimo»
Sobre la espectacular salida, Alonso apuntó la acumulación de trabajo que tuvo. «Salí bien, patinó un poco al llegar a la curva y pensaba que por fuera iba a tener más agarre. Cuando me iba a volver a meter a la trazada vi que un Toyota venía como loco hacia mí con las ruedas bloqueadas. Después Bourdais me adelantó en Eau Rouge y yo le devolví el adelantamiento en la curva siguiente».
De la misma opinión era Flavio Briatore, que calificó como «una locura» haber optado a acabar la carrera con gomas de seco. «Era imposible» terminar, dijo con gesto de despreocupación tras un Gran Premio que le resultó «divertidísimo, como siempre que hay agua».