Michael Schumacher, probablemente el mejor piloto de todos los tiempos, no oculta su debilidad por el trazado belga de las Árdenas: «Sin duda Spa es el mejor circuito del mundo. El ambiente en la pista es inigualable y dispone de la curva más impresionante del campeonato, Eau Rouge, donde pasando a fondo tienes la sensación de levantarte del asfalto y volar por unos segundos. Quizá sea la mayor satisfacción que pueda obtener un piloto de Fórmula 1 al volante de su bólido».
Dicen los veteranos del 'paddock' que el Gran Circo se enriquece en Mónaco y se engrandece en Spa, donde los talentos dan un paso al frente, y si estos se ven espoleados por las circunstancias de carrera los aficionados vibramos con un gran premio como el que ayer nos compensó por toda una temporada, incluso después de bajar la bandera a cuadros.
Entre tanto espectáculo no resulta fácil comprender los motivos tácticos que pueden llevar a un equipo a parar su coche en la última vuelta para cambiar los neumáticos. Si los rivales lo han hecho un giro antes y la decisión se precipita estamos ante una muestra palpable de la falta de criterio de Renault. Tampoco sabremos si Alonso habría mantenido su coche en la trazada durante los últimos kilómetros con neumáticos de seco, aunque sin duda valía la pena arriesgar todo por un podio. El cuarto es el primero de los que no saldrán en los anuarios, escaso bagaje para un bicampeón que ayer dejó patente su categoría para sacar el máximo de un coche que ha evolucionado a pasos agigantados, pero que sólo aspira a ser el mejor del resto.
Quien demuestra un domingo tras otro sus dotes para ser campeón es Lewis Hamilton: talento para la conducción, toneladas de ambición, la necesaria fortuna... y un punto de inconsciencia. Hay que reconocerle al británico que su presión sobre Raikkonen durante el último tercio de carrera fue definitivo para la suerte de esta y con el paso del tiempo quién sabe si también para la del campeonato, pues vista la postrera intervención de los comisarios a Lewis se le escapaba que hasta el rabo todo es toro, también en la F-1.
Cuestionado unánimemente tras el GP de Europa ayer reapareció el mejor Kimi, veloz y agresivo, aunque ¿Habrá supuesto su abandono el adiós al campeonato? Difícil posición la suya, pues en Spa se reivindicaba con una actuación soberbia hasta que de nuevo Hamilton alcanzó su rebufo. Pero ¿Hizo bien el líder aceptando la pelea? Por supuesto, sin ninguna duda, de no haberlo hecho estaríamos hablando de otro desencanto en una temporada discreta aunque el hacerlo le haya supuesto un nuevo abandono y quizá la pérdida definitiva del tren al título. Sin embargo la lucha bajo la lluvia de Kimi y Lewis deja la impresión de que el vigente campeón ha reaccionado al severo toque de atención recibido de Ferrari.
El próximo domingo comprobaremos si Felipe Massa, afortunado vencedor del GP de Bélgica tras ser magníficamente dirigido desde el muro, es el nuevo jefe de filas del Cavallino y cuál es la posición de Raikkonen. Veremos si espoleado por la sanción a Hamilton el finés se rebela contra su mal fario o acepta trabajar para que el carioca aspire al entorchado.
A pesar de que la clasificación se aprieta y Monza se presenta apasionante aún podría pescar McLaren en este río revuelto que desemboca en Maranello. La escudería de Ron Dennis dispone de magníficos recursos técnicos y humanos que, unidos al mejor coche del año y volcados en su piloto estrella, suponen un cóctel difícilmente batible para todos... excepto para el carácter latino de la Scuderia.