L a sombra de Ingmar Bergman es alargada. Sino que se lo pregunten al director danés Kristian Levring, a concurso en la sección oficial del festival con una película austera y densa, protagonizada por personajes problemáticos, en la línea de los descritos en sus filmes por el reconocido autor de 'Gritos y susurros'. Así, 'Den du frygter' ('No me temáis') se centra en la descripción de una situación límite, vivida por un profesional en crisis, que decide tomarse un año de excedencia en su trabajo. Tiempo que emplea en someterse a un ensayo clínico con un nuevo fármaco antidepresivo, que a la postre resulta ser un placebo, algo inocuo que, sin embargo -valga la paradoja- convierte su diario discurrir en una auténtica pesadilla.
Tremendo asunto, tratado de la manera habitual por el cine nórdico. Es decir, con un determinismo, una dureza y un frialdad, capaces de dejarle al espectador un tanto patidifuso. Problemáticos personajes retratados en sus vidas cotidianas, en su mayoría insatisfechos, dispuestos, eso sí, a aceptar que la vida es como es y que cada cual se fabrica su destino. Comprometido filme intimista, realzado por la matizada interpretación de Ulrich Thompsen (aguanta los primeros planos como nadie), empeñado en demostrar que al ser humano sólo le cabe odiarse y recalentarse en su propia manteca. Estamos solos, sin esperanza, nos dice. Y el cine sólo sirve para registrar ese horror.
S ólo con las buenas películas seguimos interesados por la suerte de los personajes más allá del visionado. Desde las primeras imágenes de 'Frozen River' ('Río helado') siente el espectador que se encuentra ante una realización diferente, realista, honesta, de las que nos hablan no de algo que esperamos, sino de lo que no conocemos. Estamos ante la ópera prima de la realizadora norteamericana Courtney Hunt, ambientada en territorio mohawk: reserva india en la heladora frontera entre EE UU y Canadá.
El tráfico de inmigrantes ilegales es el modo de vida de una mujer, abandonada por su marido, dispuesta contra viento y marea a sacar adelante a sus dos hijos. Sencilla trama argumental, plasmada con garra por Hunt, bien respaldada por actores poco conocidos pero muy eficaces, con la excelente Melissa Leo al frente.
Producida en el otro extremo de Hollywood, sin estrellas y con inusitado coraje, esta considerable película independiente se sitúa en la cruda realidad. Con autenticidad, con un ajustado registro, 'Frozen River' se va llenando de amargura y dolor, de verdad y solidaridad. La cineasta hace gravitar su esfuerzo creativo en torno a la supervivencia y al amor, como llama que transforma lo humano hasta sus últimas consecuencias. Hunt ha conseguido una poderosa fábula moral, áspera como el papel de lija, que merece el reconocimiento del crítico por su arriesgada apuesta.