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Álava

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Una veintena de asociaciones de enfermos y discapacitados salió ayer a la calle para reclamar mayor integración social
29.09.08 -

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Distintos, pero iguales
Una mujer pide información en uno de los colectivos. / R. GUTIERREZ
Fuera tabúes, bienvenida la aceptación. Con este espíritu, la Federación Vicente Abreu -que reúne a 22 asociaciones de enfermos crónicos, degenerativos y con deficiencias físicas, psíquicas o sensoriales- salió ayer a la calle para celebrar el décimo Día de las Asociaciones.
La plaza de España fue el recinto elegido, un año más, para sacar a la luz realidades que, aunque algunos se empeñen en no ver, están muy presentes. Como el cáncer de mama, «que cada vez hay más, y mucho en gente joven. Intentamos que la detección precoz se rebaje a los 45 años en lugar de los 50», explica la vicepresidenta de la asociación alavesa de mujeres con cáncer de mama y ginecológico, Marisa Pérez. «Muchas parece que tienen miedo y vergüenza con este tema», recalca. Para evitarlo, el próximo 19 de octubre -Día Mundial del cáncer de mama- situarán una carpa informativa en la plaza de Correos.
No fue la única que daba un toque de atención. Edurne Sanz, trabajadora social en la asociación alavesa de fibromialgia, recordaba a los profesionales de la salud «que crean en lo que dice la gente cuando acuden a las consultas con dolores». También desde Avaspabi, la asociación vasca de pacientes bipolares, abogan por una mayor aceptación e integración social. «La gente oye que tienes una enfermedad mental y se aparta, pero es igual que si tienes mal la rodilla y con un tratamiento te la cuidas. Somos gente muy interesante», reclama Asier.
Excluidos
Y es que la exclusión y el rechazo resultan difíciles de asumir, como denuncia Ana Unibaso, de Anadahi, el colectivo de niños y adultos con déficit de atención, hiperactividad e impulsividad. «Según los estudios, hay un niño por clase y en algunos centros les ayudan, pero otros no hacen nada», señalaron, antes de exigir mayor implicación por parte de Educación para que haya pautas de atención. «Son los niños que molestan, los revoltosos, pero ellos mismos saben que tienen un problema y se dan cuenta de todo, emocionalmente se sienten excluidos», añadieron. Dicho queda.
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