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INMERSIÓN EN EUSKERA

Plantea objetivos de euskaldunización «poco realistas» y le falta «flexibilidad y progresividad», dice el partido de Madrazo

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EB rechaza también la reforma lingüística al centrarse en el «imaginario nacionalista»
(centro) visitó ayer un instituto de Getxo con el secretario de Estado de Escuelas de Reino Unido, Jim Knight. /PEDRO URRESTI
Ezker Batua tampoco dará su aval al proyecto de reforma de los modelos lingüísticos elaborado por el Departamento de Educación del Gobierno vasco, en manos de EA. La formación de izquierdas, socio de este partido, despejó ayer las dudas acerca de su postura y anunció que la profunda revisión impulsada por el consejero Tontxu Campos no tendrá su apoyo tal y como está planteada. El PNV ya se ha pronunciado en contra. La presidencia de EB, que abordó el asunto el lunes, se desmarca de la propuesta por considerar que se centra de forma excesiva en el «imaginario identitario nacionalista», por pretender objetivos de euskaldunización poco realistas, a su juicio; y por la rigidez con la que determina el reparto en las aulas entre el euskera y el castellano, una lengua que también debe ser «vehículo de aprendizaje curricular», entre otras cuestiones. El texto de Eusko Alkartasuna determinaba que al menos el 60% de las asignaturas debían impartirse en euskera, y el 40% restante a repartir entre el castellano y un idioma extranjero.
El rechazo de la coalición de Javier Madrazo al proyecto se suma al anunciado hace meses por el PSE y el PP, y al desvelado por el PNV la pasada semana. Es decir, la iniciativa no ha logrado concitar el apoyo de ninguna de las fuerzas políticas con las que EA comparte el Gobierno, ni tampoco de las dos fuerzas mayoritarias de la oposición, por lo que ha quedado en punto muerto.
El primer efecto de esas discrepancias entre los socios del Ejecutivo vasco ha sido que Campos no ha podido llevar en septiembre al Parlamento, como había prometido, un proyecto de ley al que sus propios aliados han dado la puntilla. Ese escenario ha empujado al consejero a iniciar negociaciones contrarreloj con los peneuvistas y EB, además de con los socialistas y el PP, en un intento desesperado de aprobar la propuesta esta legislatura. El PNV y Ezker Batua insisten en la necesidad de obtener «consensos amplios» en una materia de este calado antes de poner en marcha la reforma.
Serán necesariamente conversaciones urgentes, toda vez que la legislatura está a punto de agotarse con la convocatoria electoral de marzo, lo que obligará a disolver la Cámara en enero. EB, de hecho, admitió ayer que será «complicado» alcanzar acuerdos en este escenario ya casi preelectoral, una crítica a la estrategia seguida por Educación que también le lanzaron los peneuvistas la pasada semana.
La reforma, cuyo contenido fue desvelado por este periódico en agosto, elimina los actuales modelos -en castellano (A), bilingüe (B) y en euskera (D)- y fija que un mínimo del 60% de las asignaturas deben ser impartidas en lengua vasca, así como un objetivo de euskaldunización igual para todos los alumnos. Estos tendrían que alcanzar un nivel B2 al finalizar la Secundaria, un grado equivalente al 'first' en inglés. Además, establece evaluaciones para comprobar si los centros cumplen las metas. Los que no lo hagan deberán ampliar las horas de euskera.
«Estancamiento»
La dirección de EB encuentra en el proyecto una decena de aspectos que no comparte. Es significativo que el primero de ellos sea que tanto el preámbulo como el proyecto legal «están salpicados con terminología y apreciaciones que responden a una adscripción identitaria concreta -la nacionalista- pero no exclusiva de nuestro país».
Además, Ezker Batua entiende que «falta realismo» en los objetivos de euskaldunización y que el conjunto de la reforma carece de «flexibilidad y progresividad». La formación de izquierdas también censura que no se tengan en cuenta los criterios sociolingüísticos al establecerse metas comunes para todos. «No es igual la situación en el Goierri que en la Margen Izquierda o la Llanada Alavesa», describió Gonzalo Larruzea, miembro de la secretaría de Educación y Política Lingüística de EB.
Pese a esas objeciones, Larruzea sostuvo que el proyecto es «válido como punto de partida» de una negociación que debe quedar «al margen de la coyuntura política», ya que cuenta con aspectos con los que coincide su coalición. Entre ellos, «el planteamiento de un modelo único, el bilingüismo real y que se exija el mismo grado de conocimiento para ambas lenguas». Por ello, reclamó a todos los partidos un «esfuerzo» para superar el «estancamiento» de la propuesta.
A pesar de las críticas, el Departamento de Educación emitió ayer un comunicado en el que valoraba «de forma positiva» la resolución de EB. Advertía, asimismo, que los aspectos «sujetos a mejoras están en la mesa de negociación».
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