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Sociedad

05.10.08 -

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El Gobierno vasco, al que compete gestionar la obra del TAV en Guipúzcoa -con financiación plena del Estado-, está revisando pueblo a pueblo los anteproyectos de trazado para tratar de consensuar con los alcaldes algunas medidas que permitan aminorar el impacto visual y acústico de la nueva infraestructura. Éste ya será limitado, dado que en este territorio el tren discurrirá bajo túneles en más de dos tercios de su recorrido.
Ejemplo de lo que trata de llevar a cabo el Departamento vasco de Transportes es Tolosa. El paso del TAV por esta localidad guipuzcoana se efectuará en un 80% bajo túneles, el 9% sobre viaductos y sólo el 11% a cielo abierto y a ras de suelo. Las conversaciones entre el alcalde peneuvista de la localidad, Jokin Bildarratz, y los técnicos de la consejería de Transportes han permitido, por ejemplo, diseñar tres nuevos falsos túneles y ganar casi 2 kilómetros en el trayecto soterrado, lo que permitirá «minimizar el impacto visual y el acústico» de la infraestructura.
También se ha negociado la integración paisajística de los viaductos con la reducción de sus rasantes -su altura- y con la disminución de 40 a 15 metros el ancho ocupado por el tren en algunos puntos. Aunque el mayor efecto ambiental del TAV en Guipúzcoa, defiende el Ejecutivo, es que colaborará de forma determinante para liberar del colapso a la N-1, una vía ya saturada por vehículos pesados y por el tráfico de turismos hacia la Meseta y hacia Francia, dos zonas que quedarán conectadas cuando se complete este corredor europeo de alta velocidad del que la 'Y' es una pieza clave.
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