El Pirineo aragonés queda un poco más cerca. La autovía que enlaza Pamplona y Jaca, y que utilizan decenas de miles de conductores vascos, sobre todo desde que caen las primeras nieves, ha dado un nuevo paso: abrirá para esta temporada invernal un tramo de 12,2 kilómetros. Esquiadores, propietarios de segundas residencias y montañeros acortarán sus viajes. Desde Vitoria, Bilbao y San Sebastián, los viajeros completan la ruta hasta Jaca en un espacio que oscila entre las dos y tres horas, según los puntos de partida. De allí, los aficionados al esquí conectan con las cuatro estaciones más utilizadas por los vascos: Astún, Candanchú, Panticosa y Formigal.
El Departamento de Obras Públicas del Gobierno foral confirmó ayer el nuevo calendario de apertura de los tramos más avanzados de la nueva vía. Su titular, la consejera Laura Alba, aseguró que para la próxima temporada de invierno, el período del año en el que se registran las mayores afluencias de tráfico hacia el Pirineo aragonés, se podrán utilizar los nuevos kilómetros de autovía que conectarán con los ya abiertos hasta Monreal. Aseguró también que el trazado navarro podría estar finalizado en tres años, para finales de 2011 o principios de 2012.
En concreto, la autovía del Pirineo (A-21), en su recorrido por tierras de Navarra, pondrá en servicio para finales de octubre los 8,5 kilómetros que separan Monreal del antiguo señorío de Lecaun. Para final de año o principios del próximo 2009, se abrirá la nueva carretera hasta Izco, en las inmediaciones del puerto de Loiti. En esas fechas se podrá circular por 18 de los 50,1 kilómetros que tendrá en la comunidad foral esta nueva infraestructura concebida en el mapa nacional de carreteras como el punto de conexión más rápido entre la costa cantábrica y la mediterránea.
A las obras a punto de terminar (Idocin, Lecaun e Izco) se suman actualmente los 7,8 kilómetros que van desde Izco hasta la venta de Judas, que salva el puerto de Loiti. Este tramo podría entrar en servicio para el verano de 2009. Actualmente se ha ejecutado el movimiento de tierras en la ladera del monte, alejada del trazado actual de la carretera a Jaca. Los trabajos, presupuestados en 31,1 millones de euros, incluyen un viaducto de 110 metros de longitud para salvar el barranco de Arana y dos rotondas en el entorno de la venta de Judas para dar paso hacia Aibar y hacia Lumbier.
Con la incorporación este año de los próximos 8,5 kilómetros de autovía desde Monreal hasta Lecaun, se evitará el paso por las travesías de Monreal e Idocin. El Departamento de Obras Públicas había previsto ponerlos en servicio en junio pasado pero, finalmente, lo aplazó hasta octubre. «Se esperó para abrir a la vez un tramo más largo y evitar la realización de una serie de desvíos provisionales para sólo tres meses, ahorrando así costes añadidos», precisó Jesús González Albero, director del servicio de Obras, sobre una medida acordada en tiempos de crisis. Las áreas que se abrirán al tráfico han supuesto a las arcas navarras una inversión de 63,8 millones de euros.
Peaje 'en sombra'
El final de las obras de construcción de este nuevo tramo obligó, hace unas semanas, a cortar parte de la vía ya en servicio, cerca de Monreal. Se trataba de realizar la conexión entre la carretera ya abierta y los kilómetros prácticamente ejecutados por la empresa Harinsa Navasfalt y DHO.
El recorrido navarro hasta el límite con la provincia de Zaragoza incluye otros 18,5 kilómetros entre la venta de Judas, Yesa y Aragón. Este trazado se ha dividido en dos trabajos diferentes que se harán por separado. Por el momento, el Gobierno de Navarra ha encargado la redacción de los proyectos y los estudios medioambientales. El próximo año, podría licitar ya la construcción.
Para poner en marcha estas dos obras ha recurrido al sistema de «peaje en la sombra». Se trata del mismo que utilizó para construir y financiar la autovía a Logroño. A través de él, paga a la constructora, en este caso en un plazo de 30 años, en función de los usuarios de la nueva vía de comunicación. La controvertida fórmula de financiación fue defendida por el Gobierno foral como la vía para acometer una inversión necesaria para mejorar la red de carreteras y la conexión con los valles pirenaicos.
Junto a la presentación de los planes para Navarra, la consejera pidió al Gobierno central que agilice los trámites para continuar con la obra en el tramo aragonés de la autovía del Pirineo. Al parecer, el proyecto de presupuestos para 2009 incluye partidas plurianuales para la construcción de esta vía, que hasta Lérida sumará 277 kilómetros. Laura Alba reveló las dudas desde Navarra para que se pueda compaginar el final de las obras en la comunidad foral y en la aragonesa ante la escasez del dinero reservado para este proyecto. De hecho, según precisó la consejera, la mayoría de las inversiones quedan relegadas para el 2012.