No sólo el Gobierno vasco está convencido de que Euskadi parte con ventaja para encarar el terremoto financiero mundial. El director de la Oficina Económica de La Moncloa, Javier Vallés, avaló ayer esa teoría ante un nutrido grupo de empresarios. El principal asesor de José Luis Rodríguez Zapatero aseguró que el País Vasco «está, sin duda, en mejores condiciones para afrontar la crisis» que el resto de España al ser menos dependiente de la construcción y disponer de un sólido sector industrial. En un almuerzo-coloquio organizado por el Club Financiero de Bilbao, admitió que España entrará en recesión este mismo año al haberse agudizado el deterioro de la actividad, que ya se contrajo un 0,2% en el tercer trimestre. «El cuarto también será negativo», apuntó.
Euskadi cuenta con factores que le permiten estar «un poco más protegido» del contagioso virus del frenazo internacional, sostuvo Vallés. Entre ellos citó el limitado peso del 'ladrillo' en su estructura económica y, sobre todo, la existencia de una industria basada en el «valor añadido» y la inversión en I+D, con un alto grado de «internacionalización y diversificación», lo que se traduce -explicó- en que está menos expuesta a un hundimiento de la demanda en Europa. También subrayó una formación del capital humano «mucho más elevada» que la media nacional y un nivel de paro del 6,27%, casi seis puntos por debajo del conjunto de España, según datos de la Encuesta de Población Activa (EPA). El Eustat lo cifra en sólo un 3,5%.
Sin burbuja inmobiliaria
El análisis del asesor de Zapatero coincide, en sus líneas maestras, con el del Gobierno vasco, al que la oposición -incluido el PSE, cuyo secretario de Organización, Rodolfo Ares, asistió al acto- ha censurado en las últimas semanas un excesivo optimismo en su diagnóstico de la situación económica. Una visión compartida por la patronal alavesa SEA que, al igual que diversos analistas, coinciden en que la crisis aún no ha llegado con toda su intensidad al País Vasco, pero lo hará a corto plazo y ya se traduce en una sensible desaceleración de la actividad y un aumento del desempleo.
Nombrado el pasado abril director de la Oficina de La Moncloa, Vallés es doctor en Economía por la Universidad de Minnesota y está considerado la 'mano derecha' de Zapatero en su cruzada anti-crisis.
Cuando faltan apenas cuatro meses para las elecciones autonómicas, otros dos responsables socialistas se han desmarcado en las últimas semanas de la estrategia del PSE. El comisario europeo Joaquín Almunia defendió el pasado viernes la fusión entre la BBK y la Kutxa, que rechaza de plano el partido de Patxi López. Previamente, la ministra de Ciencia y Tecnología, Cristina Garmendia, abogó por no transferir a Euskadi la competencia de I+D, que acaba de ser pactada a cambio del respaldo del PNV a los Presupuestos del Estado.
Vallés admitió que los indicadores confirman que la situación económica «no está mejorando», por lo que pronosticó una contracción en el cuarto trimestre -ya lo hizo en el tercero-, con lo que «estaremos en recesión». «Los indicadores siguen señalando que habrá un nuevo deterioro de la actividad. Es un panorama de debilidad muy fuerte» -añadió-, que continuará hasta la segunda mitad de 2009. «Entonces veremos la luz al final del túnel», pronosticó.
El asesor de Zapatero abogó por incentivar la inversión en obra pública para potenciar el crecimiento y aseguró que el Gobierno no subirá la factura de la luz «ni la mitad» del 31% que ha propuesto la Comisión Nacional de la Energía.