«Sólo se puede vivir hacia adelante». La frase del guión resume el espíritu del filme 'Las tierras altas', la opera prima de la realizadora Carolina del Prado, que se estrena mañana en Bilbao y Vitoria, entre otras ciudades. Coproducida por Cre-Acción Films y Sonora Estudios, fue rodada en alta definición en la localidad cántabra de Valderredible y transferida posteriormente a 35 milímetros.
Del Prado ha elaborado una historia amable, casi 'johnfordiana', para su entrada en el largometraje, tras haber desempeñado labores de guionista, ayudante de producción, cámara, y directora de documentales y cortos. «Es muy idealista. Juega con cuestiones dolorosas para todos, que no puedo contar en detalle. Pero es un cuento y el final lo concebí así. Para algunos puede resultar increíble, pero si alguien no se lo cree es porque no ha llegado a entrar en la película». Y agrega que «en la vida todo el mundo tiene cosas que le duelen, que busca tapar o no quiere analizar. Pero sacar estas cosas, perdonar e ilusionarte hace que todo sea más positivo».
Según el actor vasco Patxi Bisquert, que interpreta a Amador, «después de muchos años, desde que hice 'Tasio', me encontré con una historia rural, pero diferente. No me estaba contando algo de un entorno atrasado, analfabeto, bruto, Se enfoca desde hoy. Hay un tono amable y hace buena pedagogía sobre valores», sentenció.
La cinta tiene como catalizador de los acontecimientos y, en cierto modo, como hilo conductor, al personaje que encarna Carola Baleztena. Julia «es una niña de 23 años a quien su madre, antes de morir, le pide que vaya a su pueblo y plante un árbol. Aunque se llevaba mal con ella, va a cumplir su deseo y se encuentra a unas personas -Pilar, Amador, Arben- que al principio no la aceptan».
«Cine de mujeres»
Sin embargo, la joven ayudará a que cada uno resuelva sus dificultades personales, explica Baleztena. En su opinión, se trata de un filme con el enfoque de «una historia fantástica, un cine de mujeres. Está contado de una forma que no es nada agresiva», valora.
Y eso que el personaje de Luis Carlos de la Lombana, Arben, «ha estado implicado en lo que sucedió en Yugoslavia en los años 90. arrastra un trauma porque le pilló muy joven la campaña en la que tomó parte como soldado. Ha encontrado un refugio en un valle de Cantabria». En su caso, la relación con Julia resultará crucial, porque «el amor rompe todo tipo de barreras. Es algo muy escuchado. Pero los tópicos existen por algo, y además está contado por Carolina de una manera muy especial».
En este sentido, Del Prado señaló que «la concebí para rodarla en ese valle. Para mí era importante contar una historia que se desarrollara a través de la naturaleza. Y el hecho de que fuera primavera viene muy bien a los personajes, que tienen la oportunidad de empezar de nuevo», destacó.