El presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, durante la rueda de prensa que ha ofrecido en Chicago, /Efe
Peter Orszag, director de la Oficina de Presupuestos
El presidente electo continúa nombrando nombramientos para su equipo económico. El último, el de Peter Orszag, hasta ahora director de la Oficina de Gestión del Presupuesto del Congreso, como director de la Oficina de Presupuestos de la Casa Blanca.
Al frente de esta oficina, Orszag tendrá que llevar a cabo una completa revisión de los programas de gastos federales para "eliminar los que no necesitamos e insistir en que los que sí necesitamos operen de manera eficiente desde el punto de vista económico", ha sostenido Obama. Dados los problemas económicos que vive el país, ha agregado, "la reforma presupuestaria no es algo que se pueda escoger. Es una necesidad".
Orszag tendrá como segundo a Robert Nabors, quien hasta ahora trabajaba en el Comité de Asignaciones Presupuestarias de la Cámara de Representantes.
El anuncio de estos nombramientos se produce después de que Obama diera a conocer de modo formal este lunes la designación de su secretario del Tesoro, Timothy Geithner, presidente de la Reserva Federal del distrito de Nueva York, y del que será su presidente del Consejo Nacional Económico, Larry Summers. A ellos se sumará Christina Romer, una economista de la Universidad de California en Berkeley, que será la directora del equipo de expertos económicos que asesora a la Casa Blanca, y Melody Barnes, directora del Consejo de Política Nacional.
Desde su victoria en las
elecciones del 4 de noviembre, Obama ha asegurado que hacer frente a la crisis será su principal prioridad desde el primer momento. Intentará combinar medidas para devolver la salud a la maltrecha economía con una cautela fiscal para que el déficit presupuestario no se dispare. Todo, supervisado por un equipo de Gobierno "de primera clase".
Un
equipo que tenga "sentido común e inteligencia", de manera que pueda ser efectivo desde el primer día. Así lo ha asegurado el propio Obama durante una rueda de prensa, en la que, además, ha nombrado a Peter Orszag director de la Oficina de Presupuestos de la Casa Blanca. (Véase ficha)
Preocupado por la difícil situación que atraviesa el país, el que será el primer presidente negro de EEUU ha defendido que una de las prioridades del nuevo gobierno será perfilar un conjunto de medidas de estímulo económico, cuyo coste podría oscilar entre los 500.000 y los 700.000 millones de dólares en dos años, muy por encima de los 175.000 millones que mencionó durante su campaña electoral. Con esas medidas, el presidente electo aspira a crear 2,5 millones de empleos.
"Vamos a tener que dar una sacudida a la economía para que empiece a reaccionar, pero tenemos que asegurarnos de que esas inversiones se hacen con sentido común. Tenemos que asegurarnos de que no derrochamos el dinero", ha explicado.
El déficit fiscal, una carga para la economía
Las propuestas de Obama no dejan de representar un desafío. Por un lado, necesita estimular una economía claramente anémica. Por otro, comienza ya con un importante déficit fiscal para el que un conjunto de medidas de estímulo será una nueva carga.
Según los datos oficiales, el déficit fiscal estadounidense alcanzó los 237.200 millones de dólares en octubre, sin que refleje el gasto del plan de rescate financiero aprobado ese mes en el Congreso y que se eleva a cerca de 700.000 millones de dólares.