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Ve necesario tomar medidas de ajuste «con urgencia» ante una crisis que durará «varios años»

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Mondragón pide a sus 260 cooperativas que contemplen cierres y ajustes de plantilla
José María Aldekoa, entre los responsables de Caja Laboral y de Eroski. / LUIS MICHELENA
Ha llegado más tarde que a otras zonas, pero el frenazo de la economía ya sacude con virulencia a las compañías de Euskadi. El tejido empresarial se empieza a ver afectado por sus efectos con mayor o menor intensidad. Y lo más preocupante: nadie duda de que lo peor aún está por llegar. Con ese oscuro panorama como fondo, la Corporación Mondragón, el primer grupo del País Vasco, ha planteado a sus 260 cooperativas la necesidad de adoptar medidas de «ajuste con urgencia y sin dilación» ante lo que define como una crisis «estructural», que durará «varios años». Con ellas pretende sortear en las mejores condiciones posibles la tempestad que se viene encima.
El consorcio ha decidido no andarse por las ramas y dibujar la delicada situación con toda su crudeza. Un documento interno advierte a sus firmas de la posibilidad de que se vean obligadas a aplicar actuaciones de choque para afrontar la caída de la actividad y su impacto en los resultados. Por ejemplo, apunta eventuales cierres de empresas en dificultades, el cese de negocios no rentables y sin perspectivas de futuro, ajustes «rigurosos» de personal para mejorar la productividad, el aumento de las horas de trabajo o la venta de activos. Además, esboza otras iniciativas como la congelación salarial o la renuncia a pagas extras. Varias de esas acciones ya han sido aprobadas por algunas cooperativas.
El grupo Mondragón perfila un escenario convulso a corto plazo de sus sociedades, mientras el Gobierno vasco insiste en que Euskadi sorteará la crisis en mejores condiciones que el conjunto de España. Fuentes oficiales de la corporación explicaron ayer que en crisis anteriores ya puso en marcha actuaciones como las planteadas ahora. Sin embargo, su concreción no había trascendido.
Reunión de gerentes
La corporación -un conglomerado presente en casi todo el mundo y que, con una plantilla superior a las 100.000 personas, cuenta con una fuerte presencia en los sectores industrial, financiero y de distribución- incluye una serie de «recomendaciones» preventivas para encarar la recesión económica en un documento titulado 'Perspectivas para elaborar el Plan de Gestión 2009'. El informe, al que ha tenido acceso EL CORREO, fue expuesto a los gerentes de las 260 cooperativas por el presidente del consorcio, José María Aldekoa, durante un acto celebrado en el Museo Guggenheim de Bilbao en noviembre, cuando la crisis ya era palpable en Euskadi.
En el escrito, aprobado en octubre por el Consejo General y por la Comisión Permanente de Mondragón, se realiza un pormenorizado repaso de la situación macroeconómica internacional y de España, y se apunta su eventual incidencia en la actividad del grupo.
Algunas de las reflexiones incluidas en el texto demuestran la inquietud con la que los responsables de la corporación observan el panorama a corto y medio plazo. Así, recomiendan «no pensar en que la crisis es una situación coyuntural y que hay que pasarla haciendo lo mismo que siempre». «La actual -subraya el documento- es una crisis estructural que durará varios años». Por ello, sus autores advierten de la necesidad de tomar medidas «con urgencia y sin dilación», y enfatizan que «la nueva realidad requerirá de los líderes una mentalidad más inquisitiva, curiosidad y habilidad intelectual para gestionar la complejidad». «Habrá que tomar decisiones de ajuste, reconducción y cese de actividades afrontando sus costes sociales y económicos», señala.
A partir de ese convulso escenario, los gestores del grupo exponen recomendaciones más concretas para mejorar la competitividad y rentabilidad de las compañías que la integran. En ese contexto, piden a las cooperativas que se preparen para realizar un posible «ajuste riguroso de personal rápido y acorde a los nuevos niveles reales de demanda y cartera de pedidos». Esa iniciativa, no cuantificada ni concretada, se ejecutaría de forma «selectiva». Es decir, en un principio se centraría en la no renovación de los contratos de personal eventual y en la recolocación de socios en otras empresas. Otra opción para mejorar la productividad es el aumento de las horas de trabajo.
«Detraen valor»
Para limitar los costes de estructura, los responsables de Mondragón plantean reconsiderar la existencia de aquellas líneas de negocios «que detraen valor de las cooperativas y la definición rápida del futuro de las mismas». Incluso van más allá cuando apuntan a la aplicación de «procesos rápidos de toma de decisiones relativas a la reconducción, redimensionamiento o cierre de cooperativas en dificultades y gestión y minimización de costes derivados». Tras plantear la posibilidad de externalizar -es decir, contratar con terceros- las actividades «no nucleares», esbozan otras dos drásticas actuaciones para recortar costes. De un lado, «eliminar o congelar los pluses complementarios por horas nocturnas, festivos, etc». De otro, «cuestionar la oportunidad de devengar y pagar ingresos extraordinarios como pagas extra o intereses».
El abanico de sugerencias no acaba ahí. La corporación plantea a las empresas la posibilidad de «desprenderse» de los inmovilizados «no necesarios para los proceso críticos» y de «enfatizar la cultura del alquiler de inmuebles sin resistencias a vender patrimonios ociosos», una iniciativa similar a la adoptada por los grandes bancos españoles con sus redes de oficinas. También el apartado inversor se verá previsiblemente afectado por la coyuntura. El documento señala la posibilidad de «reconsiderar los proyectos de inversiones estructurales en función del nuevo escenario» y de «contener y priorizar las inversiones centrándolas hacia las mejoras de productividad y costes». Finalmente, se propone utilizar los aprovisionamientos para reducir costes.
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