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Sociedad

31.12.08 -

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Un lazo blanco ondeará durante tres días en el Ayuntamiento de Rentería para recordar a Clara Rangel Romero, la mujer venezolana de 35 años asesinada el lunes por su pareja en presencia de sus tres hijos en la localidad guipuzcoana. «Alzad la voz ante el primer golpe y denunciadlo con la cabeza bien alta. Nosotros, las instituciones y la sociedad estamos para ayudaros, para protegeros, para apoyaros. No os calléis», solicitó el alcalde, Juan Carlos Merino, durante la multitudinaria concentración celebrada ayer al mediodía para condenar «de un modo rotundo» el asesinato de la joven.
«No hay derecho lo que han hecho con ella. Es una barbaridad. Ojalá el asesino no salga nunca de la cárcel», afirmaron Alba y Nerea, dos amigas de Javier, el hijo mayor de la víctima, herido en la refriega y con quien aún no han podido hablar. «Fuimos a visitarle al hospital, pero no pudimos verle. Queríamos estar con él y mostrarle nuestro apoyo. Es nuestro amigo, un chico majo, normal como cualquiera de nosotros», precisaron.
Entre los cientos de personas que acudieron al acto también se encontraba María José. «Este caso me ha recordado al de Nagore Laffage, asesinada en Pamplona y a quien conocía. Y ahora, unos meses después la víctima es Clara. Ha sido una muerte brutal ¿Qué va a ser de sus tres hijos? ¿Quién se va a ocupar de ellos?», dijo.
El Consulado de Venezuela en el País Vasco agilizó anoche los trámites para localizar a los familiares de Clara Rangel Romero y saber si se van a hacer cargo de los tres menores. Gestiones que también realizan la Diputación de Guipúzcoa y el Ayuntamiento de Rentería. Dos de los niños, uno de dos años y otro de cuatro meses, son hijos del asesino. El otro, de 16 años, es fruto de una relación anterior que Clara mantuvo en Venezuela. Mientras se decide su futuro, permanecen bajo la tutela de la institución foral.
El autor del homicidio es Keny Lexzur, nacido en Caracas en 1979. «Es un desgraciado, un trapichero de cocaína y un consumidor de esta sustancia que vivía a cuenta de Clara», manifestó ayer una amiga de la mujer fallecida. El acusado fue detenido a primeros de este año en San Sebastián por la Guardia Municipal cuando conducía un ciclomotor y llevaba de pasajero a otro compatriota, a quien se le intervinieron 568 gramos de 'coca'. Ambos ingresaron en prisión. «A Keny, el juez le impuso una fianza de 3.000 euros. Es un desgraciado que ya maltrató a Clara cuando estaba embarazada», afirmó la propietaria del establecimiento hostelero donde trabajaba la víctima.
Clara Rangel tardó cinco meses en reunir el dinero que hizo posible que su marido saliera de prisión. «Con todo lo que ella se esforzó para que abandonara la cárcel, mira cómo le ha pagado», manifestó ayer un abogado que representó a Keny en el proceso judicial.
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