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La brutal caída de ventas de coches registrada durante los últimos meses -las matriculaciones en España se hundieron un 49% en diciembre y en todo 2008 se habrán vendido en torno a medio millón de turismos menos que en 2007- ha colocado a la industria de la automoción en una situación extrema. No sólo los fabricantes de vehículos se encuentran con el agua al cuello. El efecto dominó es imparable y la situación está afectando con toda crudeza a la industria de componentes, que hace varias semanas solicitó ayuda al ministro de Economía, Miguel Sebastián, para evitar la asfixia de ese sector. La petición se materializó en un encuentro celebrado a finales de noviembre en Madrid en el que participaron los grandes fabricantes españoles de la debilitada industria auxiliar del automóvil. Entre los asistentes se encontraban dos de las principales compañías vascas del sector: Gestamp y Cie Automotive.
En Euskadi, un ejemplo describe a la perfección lo que está ocurriendo con el sector de la automoción. El hundimiento de los pedidos ha llevado a Mercedes a plantear la puesta en marcha de una expediente de regulación de empleo (ERE) en su planta de Vitoria -la única fábrica vasca de vehículos que existe- para mandar este año a casa durante setenta días a 2.881 de sus más de 3.000 trabajadores.
El ajuste de la multinacional alemana ha provocado una cascada de regulaciones laborales en una decena de empresas -la mayor parte de ellas de componentes- que trabajan para el fabricante alemán. Algo que ya afecta a más de 1.000 empleados.
Más allá de Mercedes, nadie duda de que los ajustes de personal se mantendrán en el futuro. Las fuertes y ininterrumpidas caídas de ventas y de pedidos están debilitando a las empresas, muchas de las cuales se verán obligadas a reducir sus plantillas. En noviembre el recorte de la actividad en la industria vasca de automoción se situó en torno al 30%, según fuentes del sector, que añaden que el mes de diciembre fue aún más negativo. Habrá que esperar unos días para conocer los datos oficiales, aunque todo apunta a que la caída de facturación de esa industria ha sido notable en los últimos meses. Sólo el buen comportamiento registrado durante la primera parte de 2008 será capaz de amortiguar el retroceso.
En suma, el sector de automoción afronta una muy delicada situación que, en el caso de Euskadi, es especialmente preocupante. Se trata de una industria estratégica para la economía vasca. Integrada por más de 300 empresas, da empleo a unas 75.000 personas y alcanza un volumen de negocio superior a los 11.000 millones de euros.
De primera mano
Con ese negro panorama como telón de fondo y consciente de que la crisis mostrará su peor cara en 2009, el ministro de Industria, Miguel Sebastián, convocó hace semanas -tras mantener encuentros con los fabricantes de coches instalados en España- a las cinco principales compañías del sector español de componentes. El fin no era otro que conocer de primera mano cómo afronta esa importante industria la actual situación y cuáles son sus principales necesidades y peticiones para tratar de superarla con los menores 'rotos' posibles.
Según ha podido saber EL CORREO, Sebastián invitó al encuentro, celebrado en la sede madrileña del Ministerio de Industria, al grupo castellano leonés Antolín, al catalán Ficosa y a los vascos Gestamp, Cie Automotive y Mondragón Automoción. La presencia de tres compañías de Euskadi en el ranking español de las cinco primeros da idea de la potencia del sector vasco.
Finalmente, fueron cuatro las firmas que asistieron a la convocatoria del ministro. Los representantes de la Corporación Mondragón optaron por no acudir al encuentro. La razón se debió a que Miguel Sebastián iba a viajar tan sólo una semana más tarde -en concreto, el 2 de diciembre- a Euskadi. En su periplo, visitó las instalaciones de la cooperativa para reunirse con sus responsables, que aprovecharon el cordial encuentro para trasladarle su visión sobre la actual coyuntura y exponerle sus propuestas de actuación.
En muchos aspectos, las demandas del grupo Mondragón coincidieron con las que una semana antes le habían trasladado los grandes grupos de la industria auxiliar del automóvil. Aunque sólo fueron cuatro las empresas que se reunieron con el titular de Industria, su gran dimensión les otorga una muy importante representación sectorial. Únicamente bajo la decisiva perspectiva del empleo, esas compañías concentran a una plantilla cercana a los 50.000 trabajadores.
Las fuentes consultadas han explicado a este periódico que los empresarios de Antolín, Gestamp, Cie Automotive y Ficosa expusieron a Sebastián la muy compleja situación que atraviesa la industria de componentes de automoción española. Después de realizar el diagnóstico del sector, plantearon al ministro la necesidad de que su Departamento impulse la adopción de una serie de medidas para tratar de minimizar los perniciosos efectos de la crisis. Varias de esa actuaciones -la mayoría- no son competencia de Industria, pero las empresas consultadas consideran que Sebastián puede influir de forma decisiva en su puesta en marcha.
Batería de propuestas
Fueron numerosas las propuestas planteadas. Entre ellas destacan tres cuyo contenido ha conocido este periódico. En primer lugar, los representantes empresariales pidieron que se facilite el acceso a la financiación a las empresas para que puedan superar los problemas de tesorería que sufren y así afrontar el día a día con garantías. El cierre del grifo del crédito aplicado por las entidades financieras ha provocado que la falta de circulante se haya convertido para muchas compañías en una auténtica bomba de relojería a punto de estallar. Necesitan dinero cuanto antes. Es cuestión de supervivencia.
La industria de la automoción también pidió al ministro que el Gobierno -en concreto, el Ministerio de Trabajo- flexibilice la aprobación de los expedientes de regulación de empleo temporales puestos en marcha por las empresas para así poder adaptar con mayor facilidad sus plantillas a las fuertes caídas de pedidos que sufren desde hace meses.
Junto a esas dos peticiones, instaron a Sebastián a que haga lo posible por facilitar -incluso más allá de lo regulado- el aplazamiento de pagos a la Administración, tanto de impuestos como de cuotas a la Seguridad Social.
El empresariado vasco considera que, junto con la adopción de otras medidas, la puesta en marcha de esas tres iniciativas contribuirá a que el sector de los componentes del automóvil pueda capear el temporal en mejores condiciones. Habrá que esperar a conocer el transcurso de los acontecimientos para comprobar si, como esperan, eso es así.
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