El nuevo consejero de Sanidad tiene entre sus retos más inmediatos el de decidir si Álava necesita o no más recursos hospitalarios. Mientras el hasta ahora responsable de la salud de los vascos, el peneuvista Gabriel Inclán, aseguraba que la provincia tiene cuanto precisa, en el seno de la opinión pública alavesa impera la sensación de que urge hacer o un gran hospital de agudos que sustituya a Santiago o un tercero sólo para crónicos. Las largas horas de espera en Urgencias, el colapso de camas los días de gripe, las derivaciones de pacientes a centros privados, la masificación de las consultas, la falta de especialistas... ¿Qué ocurre en la Sanidad alavesa?
EL CORREO ha buceado en las cifras oficiales de los últimos quince años en busca de respuesta. Tras cruzar datos del Eustat con las estadísticas que Osakidetza cuelga de su web Osanet ha constatado que sólo desde 1995 entre Txagorritxu y Santiago han cerrado la cuarta parte de sus camas, esto es 249. Si entonces la provincia contaba con 947, ahora son 698. Txagorritxu tiene 416 operativas y Santiago, 282, cuando juntos superaron el millar en los 80. Al mismo tiempo, la población alavesa ha ganado 34.000 habitantes y llega a los 315.525.
100 urgencias más al día
Los gestores sanitarios justifican la supresión de camas en aras de una mayor calidad asistencial. Los hospitales de día, las unidades de cirugía sin ingreso o la aplicación de tecnologías menos invasivas, sostienen, hacen necesarias menos habitaciones. Y cada cama abierta tiene mayor rotación. Si a principios de los 90 la estancia media superaba los diez días, ahora es de seis. Pero mientras los responsables de los hospitales se felicitan por la buena gestión, los profesionales sanitarios creen que se les ha ido la mano con el cierre de plazas y el reajuste de plantillas. Hablan de «saturación y sobrecarga de trabajo», denuncian las «largas horas» que esperan los pacientes, a veces en pasillos o en salas sin ventilación, hasta ingresar e incluso llegan a insinuar que algunas altas se aceleran.
No es la única cifra sujeta a interpretaciones. El número de ingresos en estos tres lustros ha subido un 20% y ha pasado de 28.550 a 34.799 el pasado año. Esto significa que los hospitales tienen hoy una media de 95 ingresos diarios, 17 más que en 1995. Y lo mismo ocurre con las urgencias. Ahora se atienden unas 160.000 al año, 40.000 más. O lo que es lo mismo, cada día demandan atención inmediata un centenar de pacientes más. Y esta presión asistencial recae sobre todo en Txagorritxu, el hospital de referencia al asumir las dos terceras partes de atención sanitaria de Álava.
Mayores listas de espera
Más números. Según el Eustat, en 1995 los dos centros alaveses realizaron 12.421 operaciones. Osakidetza contabilizó el pasado año 18.113, es decir, un 45% más. La apertura de quirófanos por la tarde y los conciertos con la privada ayudan a entender este aumento de más de 5.600 operaciones al año. Otra cosa es que se hayan reducido las listas de espera.
El Servicio Vasco de Salud constata que en el tercer trimestre de 2008 Txagorritxu tenía 1.042 pacientes en cola para operar que aguardaron una media de 55 días a pasar por el quirófano. Santiago tenía 951, que esperaron 50 días. Ambos centros mejoran la media de Osakidetza, con 60 días de demora, pero se alejan de Cruces, que no llega a 50.
Y Txagorritxu y Santiago salen peor parados si se analizan las esperas para pruebas complementarias o consultas de especialistas. En el primero de los casos lideran el ranking con una demora media de 39 días y 30 días, respectivamente. La media vasca es de 17 días y en esto destaca Cruces con sólo 7 días. En consultas, el peor es Santiago, con 36 jornadas de espera; Txagorritxu las rebaja a 32. Ambos están de nuevo por encima de la media autonómica de sólo 24 días.
Y las perspectivas en Álava para este año tienen sombras y luces. Osakidetza prevé incrementar los ingresos en más de 900 -casi tres por día-; las urgencias en 1.670 casos -4,5 pacientes diarios más- y las intervenciones quirúrgicas, en 540. Espera, eso sí, cerrar el año con 48 ciudadanos menos en lista de espera para operar, pero a costa de la actividad en Santiago. Porque mientras este centro reducirá la espera de los enfermos un 5%, Txagorritxu la va a engordar casi un 3%. Todo un compendio de datos para el debate.
r.cancho@diario-elcorreo.com