La conmemoración del quinto aniversario de los atentados del 11-M ayer en Madrid fue cualquier cosa menos una muestra de unidad frente al terrorismo. El boicot de los socialistas a los actos organizados por la Comunidad de Madrid en recuerdo de los 192 asesinados enturbió unas celebraciones marcadas por la austeridad y en las que faltó un gran homenaje institucional que aglutinara a todos. Sólo en territorio madrileño hubo más de una docena de pequeños actos dispersos y teñidos por la polémica. La crispación alcanzó incluso a las asociaciones de víctimas, que no lograron ponerse de acuerdo para honrar juntas la memoria de los suyos.
La negativa del Partido Socialista de Madrid a participar en el homenaje del Gobierno de Esperanza Aguirre en protesta por el carpetazo a la comisión de investigación de la trama del espionaje desencadenó los acontecimientos. La cúpula socialista llamó a sus dirigentes al boicot, y su ausencia fue patente en el acto convocado junto a la placa conmemorativa de la sede del Ejecutivo autonómico, en la Puerta del Sol, donde la presidenta madrileña depositó una corona de laurel arropada por su equipo, el alcalde de la ciudad, Alberto Ruiz-Gallardón, y el presidente de la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT), Juan Antonio García Casquero.
Al margen
Aguirre acusó a los socialistas de hacer un «feo» a las víctimas y de equivocarse al «mezclar las discrepancias políticas» con este tributo. La secretaria general del PP, Dolores Cospedal, tildó de «mezquinos» e «indignos» a los dirigentes del PSM por «usar el terrorismo como argumento político».
En la Puerta del Sol tampoco hubo representación de la mayoritaria Asociación 11-M Afectados del Terrorismo, que preside Pilar Manjón y que mantiene habituales desencuentros con la Comunidad de Madrid. Este colectivo celebró su homenaje horas después. Frente al número 30 de la calle Téllez, junto a la estación de Atocha, escenario de la explosión de uno de los cuatro trenes atacados, no estuvo ni un solo representante del PP, ni del Ejecutivo de Esperanza Aguirre, ni de la AVT, ni de la Asociación de Ayuda al 11-M, enfrentada a Manjón.
En cambio, sí asistieron representantes de Izquierda Unida, como Cayo Lara, y del Gobierno. El director general de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo, José Manuel Rodríguez Uribes, y la presidenta de la Fundación de Víctimas, Maite Pagazaurtundua, depositaron un ramo de flores junto al punto donde estalló el tren. La asociación de afectados rindió homenaje a los fallecidos con poemas, rosas blancas y la suelta de 192 globos, uno por cada fallecido en los ataques.
Casi al mismo tiempo, muy cerca, en el Bosque del Recuerdo del Parque del Retiro, la AVT y la Red Europea de Víctimas del Terrorismo dieron el contrapunto a la asociación de Manjón. Como era de esperar, nadie del Ejecutivo, del PSOE o de IU acudió a esta convocatoria. Sí estuvieron, junto a unas 300 personas, los diputados del PP Alfonso Alonso e Ignacio Cosidó y la parlamentaria de UPD Rosa Díez. Los tres aprovecharon para criticar el olvido del Gobierno central a la hora de organizar un gran acto institucional.
Los sindicatos mayoritarios y la Unión de Actores de Madrid habían contraprogramado casi a la misma hora con otro acto cerca de Atocha. También en esta ocasión se cumplió el guión: ni sombra del PP o de la Comunidad de Madrid y presencia de Manjón y de socialistas.
La ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, y el alcalde Ruiz-Gallardón presidieron otro homenaje en la estación, distinto al anterior. Bajo el gran monumento a las víctimas, ambos depositaron una corona de flores en presencia de los portavoces de todos los grupos del Ayuntamiento. Parecía que iba a ser la única celebración exenta de polémica, pero la prohibición de participar en la ceremonia a varios familiares directos de las víctimas tiñó también de controversia el evento.
Menos polémicos fueron los minutos de silencio en el Congreso y en el Senado o el homenaje que Leganés rindió al 'geo' Francisco Javier Torronteras, muerto en la explosión en la que se suicidaron los terroristas. También transcurrieron sin revuelo alguno los actos con los que los municipios del Corredor del Henares recordaron a sus vecinos muertos en los trenes aquella mañana de infierno.
Un concierto en el Auditorio Nacional presidido por los Príncipes de Asturias, al que asistieron Magdalena Álvarez y Mariano Rajoy, intentó maquillar la imagen de desunión y crispación de toda la deslucida jornada.