Menos tráfico. La Nacional 1, la columna vertebral de las comunicaciones viarias alavesas, cerró el último año en negativo y rompió así una tendencia de crecimiento mantenida en las últimas décadas, que sólo cayó a principios de los años 90. ¿Qué ocurrió entonces? Lo mismo que ahora. La crisis económica está descongestionando las principales carreteras del país (y Álava no es una excepción) como consecuencia, sobre todo, de la menor presencia de camiones.
El ejemplo de la N-1, ahora denominada A-1, es representativo. A la altura de Subijana, punto de mayor confluencia de tráfico, se registró en 2008 una media de 42.468 vehículos diarios, el 1,5% menos que en el ejercicio anterior. La caída puede resultar nimia, pero el simple hecho de que haya un descenso es de por sí «relevante», recalcan expertos en la materia.
Si se desglosan las cifras recogidas en la red de aforadores del Departamento foral de Obras Públicas y Transportes, de los 42.468 vehículos contabilizados en Subijana, algo menos de 9.700 fueron camiones, el 23% del total. Eso sí, es obligatorio discernir entre el tráfico ligero y el pesado, puesto que mientras el primero apenas retrocedió el 0,2%, el de camiones, un 5,5%. Esta tónica se repite en todos los tramos analizados a lo largo de la N-1 a su paso por territorio alavés, ya sea a la altura de Júndiz, de Abetxuko, Salvatierra o Eguino.
«No hay que darle más vueltas. El porqué hay que buscarlo en la crisis. Imagínate sólo el volumen de camiones que antes existía transportando turismos. Todo ha bajado de forma considerable», aseguró a este diario Luis Murguia, asesor de movilidad y seguridad vial del Real Automóvil Club Vasconavarro (RACVN).
Los afectados asienten. «La situación es muy mala. Todo va a peor», admiten portavoces del sindicato de transportistas autónomos de Euskadi, Hiru. La realidad, «desoladora», va por barrios. Mientras los profesionales del reparto de productos frescos no están sintiendo de forma especial la recesión, los dedicados al transporte del metal se encuentran en el extremo opuesto. «Si antes se realizaban viajes casi a diario, ahora se hace uno cada dos o tres días. En cifras globales, la actividad ha caído un 30%», explican desde la central.
Peor en el último trimestre
La influencia de la crisis en la evolución de la circulación en Álava es aún más reveladora cuando se analizan los datos de la Diputación mes a mes. Mientras que de enero a abril se registraron incrementos del 3%, en consonancia con ejercicios anteriores (entre 2003 y 2007, la N-1 ganó 7.500 vehículos), la coyuntura empezó a torcerse tras el verano, sobre todo en el último trimestre. Tomando como referencia la estación de Subijana de Álava, la caída de tráfico en octubre fue del 6,5%, en noviembre, del 7%, y en diciembre, del 8,4%. Descensos que han quedado maquillados dentro de las cifras globales.
Esta inédita fotografía de la N-1 a su paso por territorio alavés llega en pleno debate sobre la congestión de la carretera en varios puntos. Pese a todo, el margen de maniobra es bastante amplio ya que los técnicos no empezarían a hablar de «saturación» hasta cruzar el umbral de los 60.000 vehículos diarios, como ya ocurre en Guipúzcoa.
El descenso es interpretado por el equipo del diputado Luis Zarrabeitia como un hecho «coyuntural», así que los planes de impulsar un tercer carril de la N-1 a su paso por Vitoria siguen intactos. El objetivo es dejar todo atado para impulsar el proyecto antes del final de la legislatura, en 2011.
Entretanto, el desdoblamiento de la Nacional 1 en Armiñón para su reconversión en autovía continúa a buen ritmo. Tanto, que es más que probable finalice en cuestión de semanas. Además de mejorar los accesos con la autopista de Burgos (AP-1), también se potenciará la conexión con los pueblos de la zona.