La puerta está abierta. Ha tardado en hacerlo, cierto, pero por lo visto ayer, el desesperante retraso de más de dos años en su ejecución parece que ha merecido la pena. La Vitoria-Eibar, la AP-1, ha roto la barrera histórica entre Álava y Guipúzcoa tendiendo un puente que se cubre en menos de media hora (en el peor de los casos). La infraestructura está ahí, ahora sólo falta que las sinergias empiecen a funcionar. Ayer, sábado, día de compras por antonomasia, fue una de las primeras pruebas de fuego que revelarán el verdadero impacto que la AP-1 tendrá sobre el tejido comercial vitoriano. Se superó con nota. Más de 2.000 guipuzcoanos, según fuentes de los gestores de la autopista, se acercaron a la capital alavesa a lo largo de toda la jornada. ¿Muchos? ¿Pocos? Menos es nada.
Los dos grandes centros comerciales de referencia para Vitoria fueron el principal reclamo de los visitantes, sobre todo Gorbeia, dada su privilegiada ubicación a pie de autopista. El Boulevard, por su parte, también registró una buena acogida. De Eibar, de Bergara, de Mondragón... Llegaron de todas las partes de la cuenca del Deba y en la mayoría de los casos, volverán. De sus comentarios, de las palabras de la familia Calvo o de las amigas Esther Agirre o Lorea Alberdi, pueden extraerse tres grandes conclusiones coincidentes: La AP-1 les servirá para venir más a Vitoria en invierno; apostarán por la capital alavesa en lugar de por Bilbao (sobre todo la gente de Eibar) y tres, «la autopista es un poquito cara» (el trayecto completo cuesta 5,96 euros).
Grandes expectativas
Son muchas las esperanzas que se han depositado sobre una infraestructura que ha dejado a sólo quince minutos la unión de ambos territorios. Según un estudio encargado 'ad hoc' por la Cámara de Comercio e Industria alavesa y la Diputación, se prevé que los visitantes guipuzcoanos dejen al año seis millones de euros más de lo que ahora dejan al hacer sus compras (54,3 millones). El potencial es considerable ya que una cuarta parte de los 62.000 habitantes de los municipios guipuzcoanos más próximos a Vitoria (Aretxabaleta, Eskoriatza, Bergara...) aseguran que se desplazan a Álava para hacer compras o consumir en ocio.
Y es que las expectativas son muchas, como reconoció ayer a este periódico el gerente de El Boulevard, Pere Pairó, quien matizó que habrá que esperar «un par de meses» para calibrar el verdadero impacto de la AP-1. «Lo importante es que Vitoria sea el foco de atracción y a partir de aquí, si El Boulevard se beneficia, pues mucho mejor», recalcó.
Ahora, en torno a un 30% de los visitantes que se acercan al complejo durante los fines de semana procede de provincias limítrofes, predominando los guipuzcoanos. «La jornada de hoy (por ayer sábado) ha discurrido muy bien, con mucho ambiente. Esperemos que todo vaya a más», apostilló.
En esta misma línea se expresó el gerente del Gorbeia, José Luis Camio, que se mostró ilusionado con el abanico de oportunidades que ofrece esta nueva vía de conexión. «El beneficio es para todos, para Vitoria, para la comarca del Deba... Es de ida y vuelta. Hay que ponerse las pilas para hacer una oferta diferencial», recalcó.
Pese a carecer aún de porcentajes concretos, Camio sí señaló que desde que el pasado 6 de abril se abrió el tramo de la AP-1 hasta Eskoriatza, el flujo de visitantes se ha notado «bastante». «Los viernes por la tarde y los sábados, la presencia del euskera ha crecido muchísimo», asegura. El reto, ahora, es seguir creciendo.