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ALAVÉS

La escuadra albiazul duerme a dos puntos del Celta después de un triunfo holgado que puede llevarle a una final en Vigo

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El Alavés se acercó ayer al sueño de la permanencia, que hasta hace unos días era materia reservada para los crédulos y, a la espera de la matinal de hoy en el Rico Pérez, puede convertirse en algo tangible. Después de un triunfo holgado y merecido frente al Huesca la escuadra albiazul durmió a dos puntos del Celta y bajo las sábanas ha debido rezar a San Tote, Delibasic y Rubén Navarro para que el Hércules cumpla en su carrera por el ascenso. Si es así, se presentará el sábado en Balaídos con la opción de abandonar los puestos de descenso a dos jornadas del final. En unas condiciones que, cuando hace apenas cinco semanas el equipo boqueaba a siete puntos de la salvación antes de viajar a Girona, cualquier albiazul hubiera firmado. Por más que con una perspectiva global la tarea de tomar el campo gallego sea todavía de gran dificultad.
Pero también parecía una quimera que este Alavés ofreciese un triunfo claro a sus aficionados, sedientos de victoria desde hace más de tres meses, desde aquel derbi frente a la Real Sociedad. Aunque el cuadro albiazul tiró esta vez de agresividad, pequeñas dosis de juego y acierto ofensivo para sacarse de encima a un Huesca que, como anteriormente Castellón o Nástic, se limitó a plantear un partido vacacional. Con algunas dosis de veneno en acciones aisladas y otras de indolencia. Sin mucha tensión, vamos.
De Marcos y gol de Igor
Esta vez hubo sorpresa en la alineación. Javi López optó por recuperar a De Marcos para la causa. Garro fue el damnificado respecto a la pasada jornada, lo que devolvió a Emilio Sánchez al doble pivote, y Llorente siguió en el banquillo. Igor Martínez, titular por segundo partido consecutivo, volvió a formar en la punta de ataque con Javi Guerra. El cóctel se saldó con un equipo albiazul de espíritu ofensivo que jugó a trompicones, pero con la profundidad de la que en otras ocasiones ha carecido.
La vía albiazul casi siempre fueron las acciones a balón parado o la banda derecha. Que el Huesca llegase bajo de tensión no significó una cesión de espacios gratuita. El conjunto oscense se plantó con seriedad sobre el césped, pero en esta oportunidad el Alavés acertó a mover la pelota con criterio durante varias fases. Sobre todo, en el cuarto de hora inicial y los diez minutos finales del primer tiempo. De la paciencia en la elaboración rescatada de otros momentos más tranquilos emergieron las oportunidades.
No acertó la escuadra albiazul en la primera andanada, con un mano a mano de Igor Martínez y otra acción de oportunista de Javi Guerra que acabó cerca del palo. Tampoco el Huesca tras un córner y una acción taponada por Bernardo. Pero llegó el premio a la insistencia albiazul. Por la derecha. Kalderon subió una pelota más y esta vez, en lugar de conectar con De Marcos, la colocó por dentro y con mucha precisión sobre Javi Guerra. El centro acabó con una pelota muerta en el área para que Igor colocase el 1-0. Enésima ventaja que debía esta vez contenerse por todos los medios.
2-0 y tranquilidad
Así lo entendió el Alavés, que incluso rozó la sentencia antes del descanso en otro cabezazo de Javi Guerra. La inercia positiva le duró al equipo unos minutos tras la reanudación. Con la defensa adelantada para evitar situaciones como la vivida ante el Eibar dentro del área y un equipo esforzado en las tareas de presión. Javi López trató de cerrar el partido con la entrada de Garro por Emilio Sánchez y lo consiguió. Posiblemente no como pretendía. Fue con un gol del vitoriano en una acción que definió bien el partido. Juanjo presionó a un defensa, Igor a otro para recuperar el balón y Garro supo definir con serenidad. El cuadro vitoriano siempre estuvo más metido en el partido que el adversario. De ahí y del recuperado olfato goleador nació un triunfo claro. El que tras la expulsión del ex albiazul Helguera (m. 79) certificó Juanjo en una acción a balón parado.
Tres puntos para salvar la primera pelota de partido en este final de Liga y que, a la espera del duelo Hércules-Celta, coloca presión sobre el adversario. También una ración de autoestima para un grupo albiazul hasta ayer muy tocado después de derrochar oportunidades semana tras semana. Sin realizar un gran partido, el Alavés confirmó la mejoría de juego ya anunciada en Tenerife y volvió a asociarse con el gol en el momento decisivo. Bastante más de lo ofrecido durante los últimos meses. Ahora y debido a errores anteriores, todo depende del Celta.
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