Los trabajadores del servicio de ambulancias del Ayuntamiento de Bilbao se han encontrado con una «desagradable» sorpresa al trasladarse desde el edificio de Zankoeta, que será reformado en breve, a la base de Garellano. Según denunció ayer la sección sindical de ELA, los vehículos de emergencia comparten espacio con los camiones de bomberos en el patio, pero, mientras los servicios de extinción tienen sus dependencias más arriba, estos empleados se quedan a ras de suelo, en un ambiente «cargado» donde se acumulan los humos.
Según consta en un informe del subdirector de prevención de riesgos laborales, con fecha del pasado día 19, se han constatado «deficiencias en la extracción del humo generado por el arranque de camiones de bomberos», una maniobra que suele realizarse todas las mañanas para tener a punto la flota. Esto provoca que los gases «se acumulen en la zona de trabajo» del personal de ambulancias, unas treinta personas que trabajan por turnos, y de los propios bomberos, lo que exige adoptar «medidas urgentes».
«Entran por la ventana»
El informe menciona incluso una situación «de grave riesgo» un día en que la emisión de gases fue mayor de lo habitual al coincidir las maniobras de arranque con alguna salida. El humo se extendió a la sala de descanso y los trabajadores mostraron «síntomas de intoxicación por monóxido de carbono». En concreto, presentaban «náuseas y mareos», según explicó a este periódico uno de los empleados. El escrito añade que se realizó una medición individual a los afectados y se detectaron niveles «que excedían en cuatro puntos» los parámetros normales.
Tras el informe, los técnicos en prevención de riesgos realizaron una visita de inspección y un parte en el que detallan que los dormitorios de los oficiales y ATS están atravesados -dentro del falso techo- por tubos de extracción de humos del hangar donde se encuentran los vehículos de Protección Civil. La salida al exterior de los conductos está en la zona superior de las ventanas y los gases «escapan por las juntas» o «entran por las ventanas cuando se abren para ventilar el lugar».
El acta califica de «grave» el riesgo de inhalación y pide el traslado de los dormitorios hasta que se corrijan las deficiencias. El concejal de Recursos Humanos y Seguridad, Eduardo Maiz, que a su vez es presidente del comité de salud y seguridad laboral, sostiene que se han tomado algunas medidas, aunque la sección sindical de ELA las considera insuficientes y critica la «desidia de los responsables municipales en materia de seguridad y salud».