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Muchos comercios planificaron la temporada sin perder de vista el tsunami económico y no tienen grandes stocks de los que deshacerse

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Las rebajas arrancan con descuentos moderados y sin aglomeraciones
Un grupo de amigas carga con las bolsas de una mañana de compras por la Gran Vía de Bilbao. / IGNACIO PÉREZ
La apertura de las rebajas de verano ha sido discreta en todos los sentidos. Los descuentos de partida son bastante moderados, al igual que la afluencia de clientes que registró ayer el comercio. A la tan traída crisis, que ha hecho flojear la cartera del consumidor, se sumó el asfixiante bochorno. «Probablemente, la gente que no tiene que trabajar se haya ido a la playa», suponía Jon Aldaiturriaga, portavoz de la Asociación de Comerciantes del Casco Viejo. «Una parte importante de los asiduos al primer día de rebajas es gente de otros municipios que viene a pasar el día a Bilbao para hacer las compras. El excesivo calor habrá hecho que muchos no vengan», apuntilló Javier López, presidente de Bilbao Dendak. En conclusión, en lo que a ventas y público se refiere, «ni hemos batido el récord del mundo, ni estamos de brazos cruzados», resumió López.
Desde luego, durante las primeras horas, el agobio lo provocaba el sol, no la afluencia de clientes. La estampa de apreturas frente a las puertas ni siquiera se dejó ver. Y al mirar las etiquetas, los descuentos siguieron la tónica. «La media ronda el 30%, al margen de que, como reclamo, haya comercios que anuncien un 50 e incluso un 70%», comentó Jorge Aio desde la asociación Bilbao Centro. «Esas son las rebajas máximas de la tienda, pero la mayoría del género está, como mucho, al 40%», insistió.
La razón es simple. «Esta vez, el nivel bajo de ventas no nos ha pillado por sorpresa. El comercio ha hecho los deberes y ha planificado la temporada de acuerdo a una certera previsión de demanda», desveló Javier López. «Han cambiado los hábitos de compra de las mercancías. Dadas las circunstancias, los proveedores son ahora más flexibles y el comercio sólo encarga una parte de la temporada. Después, va haciendo nuevos pedidos de acuerdo con el ritmo de ventas», corroboró Jorge Aio.
«Quizá el sector del calzado y los complementos lo tenga más difícil por la complejidad de fabricación de los productos de piel, pero con la ropa se está imponiendo un nuevo modelo. Ya hay empresas especializadas en fabricar durante la misma temporada -detalló Aldaiturriaga-. Es muy común ahora que el comerciante viaje a Milán o a París y se vuelva con maletas llenas de género. Se lo traen puesto, de acuerdo a la demanda que tenga en la tienda. Sin pedidos ni esperas».
¿Cuál es la consecuencia? «Estas rebajas no nos pillan con tanto género del que deshacernos como en otras ocasiones», reconocieron en Bilbao Centro. «Esta vez no vamos a sufrir tanto porque hemos conseguido ser proporcionales a las ventas. Las rebajas no son ninguna mina para nosotros. Es la salida a un exceso por nuestra parte en la dimensión de compra y la crisis no nos ha cogido por sorpresa esta temporada», ahondaron en Bilbao Dendak.
El momento crítico para el sector fue el pasado verano. «Sobredimensionamos la previsión de género y de personal y se produjo una súbita caída de ventas», recordó Javier López. En invierno han ajustado sus costes «y ahora no tenemos que tirar los precios». Desde la Asociación de Comerciantes del Casco Viejo, consideran de vital importancia este cambio de mentalidad en la planificación. «Esa agilidad permite salvar temporadas raras. Por ejemplo, durante el otoño caluroso de hace dos años, cuando no nos pusimos ni una triste gabardina, a las pocas tiendas que ya flexibilizaban la compra y pudieron reorientar su género les fue hasta bien, mientras que el resto sufrió muchísimo», ejemplificó Aldaiturriaga.
«Expectantes»
El caso es que la campaña ha llegado sin hacer demasiado ruido y los profesionales aguardan «expectantes» e «ilusionados» su desarrollo. Saben que éstas son unas «rebajas raras» por la tentación de dedicar el ocio a disfrutar del buen tiempo, que es más barato, y no a las compras. También porque muchos inician sus vacaciones. Por eso, parten con el objetivo de «hacer un buen arranque; dar salida pronto al género para no tener que regalarlo al final», comentó Aio. De todos modos, auguran que las conocidas como segundas rebajas llegarán pronto. No conviene esperar al ingrato mes de agosto y, «así como antes no se colgaban hasta 20 días después del comienzo, esta vez crecerán los descuentos a partir del día 13», matizó Aldaiturriaga.
Después de un año de dificultades, el comercio «está logrando capear el temporal», algunos mejor que otros. «Por ejemplo, el sector del hogar está sufriendo especialmente». Pero los profesionales se felicitan por cómo han encarado la situación. «Se han buscado soluciones imaginativas para captar nuevos nichos de clientes. Este esfuerzo nos hará más fuertes cuando salgamos de la crisis», confía Jorge Aio. Según Jon Aldaiturriaga, «nunca las cosas van a ser ya como antes. No sabemos qué nos deparará el futuro, pero esta recesión ha cambiado el concepto, tanto desde el plano del cliente, como del comerciante». Por su parte, Javier López es optimista. «Cuando, a finales de año o en el próximo ejercicio, remontemos, el consumo irá creciendo poco a poco, pero nosotros ya hemos ajustado nuestros costes y nuestras compras».
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