El proyecto cultural y gastronómico Slow Food Bizkaia, nacido hace tres meses para favorecer el consumo de los productos de las huertas y granjas locales e incentivar la venta directa de estos alimentos a los consumidores y restaurantes, recibió ayer el respaldo del Ayuntamiento de Bilbao. El alcalde de la villa, Iñaki Azkuna, y el presidente de la asociación, Mariano Gómez, firmaron un acuerdo de colaboración para defender «el patrimonio alimentario local» y resaltar el valor de los productos de calidad y de los productores, además de promocionar las diferentes denominaciones de origen.
La firma del acuerdo contó con la presencia de un nutrido grupo de cocineros vizcaínos, «que están adaptando y utilizando la materia prima de Bilbao, casi con un respeto monacal», aseguró Gómez, así como de productores «que tienen el apoyo del Ayuntamiento». «Lo importante hoy es transmitir un mensaje claro a la población. Que tenemos buenos cocineros, buenos productos y buenos productores», añadió, por su parte, el alcalde.
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El proyecto Slow Food exige el cumplimiento «riguroso» de una serie de normas. Los cocineros se comprometen a utilizar en la elaboración de los platos un 40% de ingredientes «de temporada», lo que implica que el restaurante adquiera el género directamente al productor y que lo haya cultivado a menos de 100 kilómetros. Todos los alimentos deben estar incluidos en una lista de productos autorizados o, al menos, poseer el documento de certificación ecológica. «La intención es proteger nuestros alimentos autóctonos que han sido y son, realmente, el origen y los protagonistas de nuestra comida tradicional, de la cocina actual de Vizcaya y de la cocina de Bilbao», aseguró Marino Gómez.
El presidente de Slow Food Bizkaia se mostró «orgulloso» de que Bilbao haya sido el primer Ayuntamiento en firmar un acuerdo de este tipo. «Nuestros cocineros han sido los primeros en tirar del carro. Han sido los primeros en comprometerse por escrito y trabajar directamente con los productos locales. En sus cartas aparecen ya los productos Slow Food lo que demuestra su respeto y compromiso con el producto y el productor».
El acuerdo incluye «un pliego de intenciones» para trabajar «diferentes facetas» relacionadas con la alimentación. Además de proteger y divulgar el patrimonio alimentario, la iniciativa permitirá continuar trabajando con áreas municipales como Salud y Consumo «a través de charlas de divulgación dirigidas a los diferentes segmentos de Bilbao». También se trabajará con inmigrantes, «que tienen mucho que aportar y nosotros que aprender». Gómez afirmó que se trata de acciones encaminadas «a apoyar a los productores, que puedan venir a la villa, traer su mercancía y hacer campañas para que se conozca nuestro trabajo».