El Ayuntamiento de Bilbao ha rechazado las pretensiones de dos empresas constructoras que exigen compensaciones económicas por las bajas ventas de tres aparcamientos. La adjudicataria de El Carmelo reclama 11,5 millones de euros y la de El Arenal y El Polvorín, 4,4. En ambos casos, las empresas alegan que se ha roto el equilibrio económico-financiero de la concesión porque las plazas, lejos de lo que apuntaban los estudios de viabilidad, no encuentran comprador.
El concejal de Circulación y Transportes, Ibon Areso, compareció ayer ante los grupos políticos para dar explicaciones sobre este asunto, que ha sido analizado por los servicios jurídicos del área y la asesoría municipal. Su conclusión es que las reclamaciones carecen de fundamento, ya que según los pliegos de condiciones el contratista asume el «riesgo y ventura» del negocio. El Consistorio sólo incluye un seguro, la claúsula de rescate. Si tras dos años de explotación las ventas no despegan, se comprarán con fondos públicos hasta un tercio de las parcelas al 65% de su precio.
«Y eso es lo más que el Ayuntamiento va hacer», recalcó Areso, que cree el rescate es un argumento a su favor «para que no prosperen las reclamaciones». Es más que probable que el conflicto llegue a los tribunales y los servicios jurídicos han encontrado algunos precedentes: un caso en Madrid similar al de Bilbao en el que los jueces respaldaron a la Administración y otro en San Sebastián. Aquí el pleno municipal «aprobó en pleno el rescate de un parking que iba mal, pero un concejal lo llevó a los tribunales y los jueces anularon el acuerdo».
El bloqueo de Zabalburu
El parking de El Carmelo ha resultado un fracaso con sólo 67 de sus 159 parcelas vendidas. El precio, 27.000 euros, es de los más altos de Bilbao. En el de El Arenal sólo se han adjudicado el 30% de las plazas pero, como hay otras 250 en régimen de alquiler o abonos, la ocupación es del 86%. El concejal recordó ayer que tanto en este recinto como en El Polvorín fue la propia empresa la que solicitó construir más huecos de los previstos en un principio. La misma firma explota otros dos aparcamientos, Plaza Nueva y Travesía Ciudad Jardín, con mejores resultados.
El concejal del PP Carlos García criticó la «falta de previsión» de las autoridades municipales. «Delegan toda la responsabilidad en las constructoras, pero ellos permitieron vender el aparcamiento de El Carmelo a 27.000 euros cuando el estudio de viabilidad contemplaba un precio de 17.000», afirmó. Populares y jeltzales también polemizaron sobre el parking de Zabalburu, donde 69 plazas de la segunda planta destinadas a residentes han permanecido bloqueadas porque la empresa prefería explotarlas en rotación.
Ibon Areso sostiene que esta situación «no ha causado ningún perjuicio a los ciudadanos. Nadie se ha quedado sin plaza, no ha habido ni un escrito ni una llamada de reclamación al área». El Consistorio ha ordenado a la constructora que ponga a la venta esas 69 parcelas y ofrezca la posibilidad a otros compradores de trasladarse a esa planta. Carlos García asegura que los propios informes del área revelan el «comportamiento anómalo» de la concesionaria y la «falta de respuesta inmediata» de los responsables municipales. Los socialistas, por su parte, consideran que hay «mucha improvisación» en la política de aparcamientos.