El ansiado plan para revitalizar de forma integral el Casco Medieval de Vitoria continúa cobrando forma. A la rehabilitación de viviendas, la reforma de calles y el desembarco de nuevos negocios se acaba de sumar el que está llamado a convertirse en el eje vertebrador de la regeneración urbanística de la almendra. Se trata del nuevo centro de oficios del barrio histórico, donde se forman ya los 30 futuros restauradores del Casco Medieval.
El curso para esta treintena de jóvenes arrancó hace dos semanas en el centro de formación Ignacio Ellacuría, donde, de manera provisional y divididos en dos grupos, asisten a clases de ebanistería y de pintura arquitectónica. La escuela-taller que está llamada a formar a estos chavales en distintos oficios relacionados con la restauración se trasladará en enero a su sede definitiva, la que se ubicará en los locales situados en los números 23 y 25 de San Vicente de Paúl y en el 94 de Pintorería.
Las obras de rehabilitación de este edificio, que ocupará una extensión de 1.000 metros cuadrados distribuidos en dos niveles, arrancarán «en dos semanas». Y el objetivo es que esta primera hornada de estudiantes participe en la recuperación interior y exterior de su futura escuela. Será su primer trabajo y su primera prueba de fuego.
Por ello, antes de ponerse manos a la obra, estos 30 jóvenes de entre 17 y 25 años tienen que pulir sus conocimientos en diversas técnicas de rehabilitación. Y la preparación es intensa. Su plan de estudio-trabajo arranca a las siete y media de la mañana y se prolonga hasta las tres de la tarde. Entremedias, clases teóricas -de matemáticas, dibujo decorativo o riesgos laborales- y trabajo de campo. Los alumnos de carpintería, haciendo ensambles; los de pintura arquitectónica, aprendiendo a poner estuco o a nivelar una pared.
Esta iniciativa, impulsada por la Agencia de Renovación Urbana que lidera Gonzalo Arroita, está inspirada en otra similar que se llevó a cabo en León. En 1987, la ciudad castellano-leonesa impulsó el hoy llamado Centro de los Oficios.
Propulsado por la máxima «la permanencia de los artesanos es un factor imprescindible para la conservación del patrimonio», empezó a formar a jóvenes en enseñanzas prácticas para recuperar trabajos tradicionales y, a la vez, procurar la restauración y conservación de su casco histórico a través de la intervención directa de sus alumnos. «Durante 17 años, recuperamos más de 170 edificios, como la catedral y numerosos edificios renacentistas. Fue una experiencia realmente positiva porque de ella salieron auténticos expertos», alaba el ex director de aquella escuela y responsable del futuro centro de oficios de Vitoria, Paco Azconegui.
A gusto de los vecinos
En cuanto la escuela-taller sea una realidad a comienzos del próximo año, los treinta jóvenes empezarán a restaurar las fachadas más deterioradas del barrio y a darles vida con diferentes colores. Comenzarán por aquellos edificios de los años 70, «de grandes volúmenes y disonantes con el entorno», que dos profesionales -un licenciado en Bellas Artes y un licenciado en Historia- consideren prioritarios. Ambos elaborarán un concienzudo estudio de los colores a emplear para que los tonos tengan «rigor histórico».
Además, antes de poner las brochas en alto, el equipo que lidera Gonzalo Arroita planea realizar una exposición pública para mostrar a los vecinos cómo será el paso del blanco y negro al color y de qué manera cambiará el barrio. De esta manera, de entre todas las propuestas que sugieran los expertos, los vecinos podrán decidir la que más les guste.