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Álava

ITOIZ RUIZ TRABAJA EN HOSTELERÍA EN REINO UNIDO

Tras vivir tres años en Manchester, esta joven bilbaína se mudará el martes a Colombia, país al que ha sido trasladado su marido
05.07.09 -

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«Una vez fuera de casa, te da igual un poco más lejos»
Junto a su marido, Itoiz ha presenciado varios choques del United en Old Trafford.
Comienza la cuenta atrás para Itoiz Ruiz. En sólo 48 horas su vida dará un giro total. El martes cogerá las maletas y, junto a su marido y su hijo, volará rumbo a Colombia. Un cambio radical que le sorprendió hace un mes, cuando a su esposo Jorge le propusieron en su empresa el puesto de gerente para toda Latinoamérica. «Tenemos el billete de ida para Barranquilla, la ciudad donde se crió Shakira. No nos cuesta dar el salto porque una vez fuera de casa te da igual un poco más lejos. Además, ¡me voy al buen tiempo!», reconoce esta bilbaína desde Manchester, la ciudad que la 'adoptó' hace casi tres años.
Ruiz no es una novata en esto de viajar al extranjero. Su espíritu aventurero le llevó en 2006 a contratar en una agencia una estancia en Gales con trabajo incluido. Una experiencia que compartió, por supuesto, junto a su marido. «Somos un poco veletas. Nuestra intención era ir a Canarias, pero decidimos que nos iba a venir bien aprender inglés». No dudaron ni un segundo. Y durante cinco meses ella limpió las habitaciones de un hotel británico, mientras Jorge se ocupaba de la cocina.
La estancia en Gales se les hizo un poco cuesta arriba por la escasa oferta de actividades que había en su entorno. «Estábamos en un pueblo rodeados de ovejas. Para ir a una localidad más grande, el autobús tardaba dos horas. Además, en el trabajo, el resto de compañeros eran unos polacos y bastante serios. Sólo nos quedaba ir al gimnasio o hacer senderismo por las montañas», recuerda en conversación telefónica, mientras su hijo Ekaitz, de nueve meses, reclama su atención a lloros.
Cansados de esa rutina, regresaron a Bilbao para retomar fuerzas. «Subimos el coche en el 'ferry' y se nos abrió el cielo». Sin embargo, no aguantaron mucho y al mes decidieron probar suerte en otro sitio. La brújula les condujo a Manchester, ciudad a la que se acomodaron nada más llegar. «Alquilamos una casa, compramos un perro y ambos comenzamos a trabajar en un restaurante». El tiempo pasó y ella siguió volcada en la hostelería -no encontraba empleo de esteticista, su profesión-, mientras que su marido, también bilbaíno, fue creciendo profesionalmente y, en cuatro meses, encontró su actual empleo.
Barbacoas y chapuzas
La estabilidad les llevo a asentarse en Reino Unido. De hecho, se arriesgaron a comprar su propia casa y, hace nueve meses, nació su pequeño Ekaitz. «Cogí la baja por maternidad, así que ahora mi única ocupación es mi hijo», admite. Ambos se han adaptado a las costumbres británicas, como hacer barbacoas en su parcela de jardín y, si la lluvia lo permite, escuchar los fines de semana cómo los vecinos cortan el césped o hacen alguna que otra chapucilla. «También se lleva dar muchos paseos y hacer deporte en los parques. Nosotros tenemos cerca uno inmenso, que tiene un campo de golf gratuito», describe. «Pero lo que más me gusta es que los supermercados están abiertos las veinticuatro horas, así que puedes hacer la compra a las tres de la mañana».
Entre sus planes estaba el quedarse en Manchester de forma definitiva, pero el destino les tenía reservado un nuevo hogar: Colombia, un país que no les asusta, pese al alto índice de secuestros. «Si no te metes en la selva no te van a pillar. Jorge ya ha ido varias veces allí y me ha contado que no es tan peligroso como antes. Además, cuando lleguemos tenemos previsto irnos directamente a un hotel. De todas formas, varios compañeros de mi esposo nos han buscado posibles alojamientos de alquiler», explica.
Los próximos dos años de su vida transcurrirán en Barranquilla pero tampoco se plantean el futuro más allá de esa fecha. «De momento me voy con trabajo. Me han ofrecido un puesto como secretaria en la empresa de Jorge. Y al niño, aunque aún es pequeño, le buscaré un colegio británico». Si les va bien, se quedarán más tiempo. «Y si no, igual dentro de cinco años estamos viviendo en Japón. Lo que casi tengo seguro es que a Bilbao no volvemos. ¡Muy mal se nos tiene que dar! En cambio, Manchester sí es una opción. Pero como dice mi madre: 'teniendo aviones e Internet no hay distancias'».
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