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Los pescadores vascos afrontan con pesimismo el quinto año consecutivo de una veda que ha logrado poner de acuerdo a la flota cantábrica con la francesa
05.07.09 -

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Anchoas en crisis
Descarga de anchoas en Bermeo en la última campaña anterior al inicio de la veda./ MAIKA SALGUERO
La anchoa no termina de superar la crisis que amenaza su supervivencia en el Golfo de Vizcaya y la incertidumbre, el desasosiego y la preocupación sobre el futuro del sector se han adueñado del ánimo de los arrantzales de bajura. El anuncio, el pasado lunes, de la Comisión Europea de prorrogar un año más la veda del bocarte ha supuesto un auténtico mazazo.
Desde 2005, esta pesquería está cerrada a cal y canto, aunque la flota reclama la licencia para capturar un tope máximo de 7.000 toneladas. Por primera vez en la historia, la postura de los pescadores del Cantábrico se ha tomado de común acuerdo con los franceses. Atrás han quedado los históricos enfrentamientos entre ambos colectivos por cuestiones como las cuotas, las artes utilizadas o la propia veda. «Es de esperar que esta nueva entente tenga continuidad y las relaciones se normalicen. Es una postura sensata para demandar ayudas y buscar soluciones que puedan paliar las pérdidas derivadas de la veda», destacaron portavoces de las cofradías.
La flota vasca de bajura, sin embargo, recalca que su prioridad es «vivir pescando y no de las ayudas, que llegan tarde, poco y mal». El Gobierno central, así como los directores generales de Pesca de Cantabria, País Vasco, Galicia y Asturias, por su parte, ya han anunciado su compromiso de tramitar subvenciones similares a las de años anteriores. Los afectados, no obstante, consideran que «deberían tener en cuenta que se trata de una situación excepcional que no ha padecido ningún otro sector de la flota española».
Los arrantzales reconocen que la medida del Ejecutivo comunitario les ha dejado «tocados». «Teníamos fundadas esperanzas de salir a pescar anchoa, de recuperar poco a poco una de nuestras principales pesquerías, una fuente de ingresos fundamental para los que tratamos vivir de esto», recalcan. Y aún se muestran esperanzados. «En diciembre habrá una nueva revisión y esperaremos los resultados», detalló el presidente de las federaciones vizcaínas Iñaki Zabaleta.
200 toneladas
Los científicos, sin embargo, consideran que todavía es demasiado prematuro abrir la pesquería. Sus informes apuntan a que la supervivencia de la especie no está garantizada con los niveles actuales de biomasa y la UE ha seguido esas directrices superando un debate que con frecuencia ha estado influenciado por las presiones políticas. Hasta el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, llegó a criticar, tras entrevistarse con representantes del sector en San Juan de Luz, la decisión de no reabrir los caladeros, a pesar de que la flota de ese país se incorporó mucho más tarde que la española a esta actividad, hace unos 20 años, cuando la entrada de España en la UE.
Los galos vieron posibilidad de negocio en la anchoa, especie que apenas explotaban hasta entonces, y comenzaron a pescarla con artes pelágicas frente a los españoles, que faenan en la modalidad de cerco.
La historia del bocarte en el Cantábrico es similar a la de otras variedades: una pesquería muy abundante en su momento pero que debido principalmente a la sobreexplotación pasó a una situación crítica. En la década de los 60, la flota de bajura de la cornisa cantábrica capturaba cerca de 60.000 toneladas al año. En 1965, según datos de las federaciones, se llegó hasta las 81.000 toneladas. A partir de entonces, las capturas empezaron a descender de manera espectacular. En los noventa eran unas 30.000 toneladas; de 2002 a 2004 descendieron hasta 10.000 y, poco antes de que la UE optase por cerrar la pesquería, apenas se contabilizaban 200 toneladas. Tras cuatro años de veda, los arrantzales no entienden las razones por las que la anchoa sigue sin remontar el vuelo. «Hay causas que no se conocen y se deben analizar porque no hay ninguna otra especie a la que le haya sucedido algo similar, que tenga tantas dificultades para su reproducción. Ahí está el caso de la merluza», apuntan.
Conservas
En las fábricas de conserva y semiconserva de pescado la situación se vive de otra manera. La falta de anchoa del Cantábrico supuso un duro varapalo, pero la materia prima ha sido sustituido por bocarte procedente de otros mares.
Según los fabricantes, el de más calidad es el cantábrico, preferentemente si se ha capturado en la costera de primavera. A continuación, se sitúa la del Mediterráneo, la de Cádiz y Marruecos, así como la de Argentina, Chile, Perú y Ecuador. «La de aquí no tiene ni comparación con las de los países sudamericanos», indican desde el sector.
Los expertos señalan que la anchoa del Cantábrico se distingue por un color marrón-rosáceo, un sabor ligeramente salado y una tierna textura. «La del Mediterráneo es la más parecida a la de aquí, pero el resto es muy diferente, sobre todo la de Chile y Perú, que es más oscura y pastosa», afirma un representante de los conserveros.
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