-También ha trabajado en campamentos urbanos.
-Hace dos años en el Príncipe. La dinámica es muy parecida a la ludoteca pero con muchísimas más horas porque el objetivo que se persigue es muy distinto. Los niños están desde las diez de la mañana hasta las seis de la tarde y hacen talleres, juegan, comen van a la piscina... Lo bueno es que tienen muchos espacios distintos donde estar, lo que no sucede en una ludoteca, donde el espacio es pequeño y esa cantidad de horas se haría insoportable.
-¿Quiénes van al campamento?
-Sobre todo niños cuyos padres están trabajando y no pueden estar con ellos, aunque muchas veces son los propios niños los que quieren ir porque se lo pasan muy bien. En realidad hay que entender que todo se enfoca hacia ellos y no hay ningún niño al lo que no le guste porque no tienen ni que estudiar.
-¿Es recomendable?
-Desde luego. La primera vez que trabajé lo hice en una granja escuela en Madrid con niños de entre dos años y medio y cinco. Eran quince días intensivos, y muy intensos. En esas circunstancias sí que veía que a los pequeños les costaba adaptarse. Se les hacía duro sobre todo el hecho de tener que dormir sin sus padres la primera noche. Pero a los tres días ya se acostumbraban. Se trata sobre todo de que sea una rutina. Eso es algo que viene muy bien sobre todo cuando se trabaja con niños con necesidades educativas especiales.
-¿Cómo se trabaja con ellos?
-Reservamos siempre alguna plaza para ellos. La rutina bien entendida, y el hecho de que todos los días sea lo mismo es muy bueno porque ellos así saben lo que tienen que hacer. Por ejemplo, si ve que los niños recogen él ya sabe que es el momento de prepararse para volver a casa.
-¿Qué les gusta menos a los niños de los talleres?
-Recoger, lo hacen a lo loco. No dejan nada en el suelo pero las cosas hay que cuidarlas, colocarlas en su sitio y tratarlas bien. A algunos niños lo que les cuesta, sin embargo, es adaptarse cuando son muy tímidos o poco sociables, pero eso sólo ocurre el primer día.
-El campamento también será solidario.
-Todo lo que hagan se unirán a lo nuestro en el mercadillo y las actividades están relacionadas. Pero el hecho de dar los juguetes o lo que ellos han hecho lo llevan mal. No lo entienden porque cuando han ido el resto del año a talleres de manualidades o a la ludoteca se los han llevado a casa. Pero en cuanto les explicas por qué se hace enseguida lo entienden.