La llegada del buen tiempo hace que el riesgo de incendios se multiplique no sólo por los efectos del sol y el calor sino porque también son más los senderistas que durante estos días disfrutan de los bosques del entorno sin tomar las precauciones necesarias. Ante esta situación, la Junta de Castilla y León ha extremado las medidas de seguridad hasta el 30 de septiembre, lo que afecta directamente al uso que mirandeses y foráneos den en los próximos días de San Juan del Monte.
De esta forma, son muchas las actividades que hasta octubre quedarán terminantemente prohibidas, como el empleo de asadores, barbacoas, hornillos y cualquier otro elemento que pueda causar un fuego. Sólo se podrán emplear dentro de recintos cerrados por los cuatro costados, con techo y chimenea dotada de matachispas. De forma excepcional, se contempla la posibilidad de emplear las barbacoas habilitadas si se cuenta con la autorización expresa de Medio Ambiente.
Tampoco es posible la quema de rastrojos y queda prohibida la utilización de maquinaria y equipos cuyo funcionamiento genere deflagración, chispas o descargas eléctricas tanto en el monte como en las áreas rústicas situadas a 400 metros de éste, salvo permiso expreso de la Consejería o situaciones de absoluta emergencia.
El fuego también queda expresamente prohibido en actividades de tipo apícola, a excepción de los ahumadores en tres únicos supuestos: contar con una faja cortafuegos perimetral libre de vegetación de 3 metros, contar con una mochila extintora con 16 litros de agua como mínimo y tener un recipiente metálico y hermético donde transportarlo.
Pero las limitaciones van más allá. Cualquier tipo de evento, prueba o espectáculo con vehículos a motor queda completamente prohibido así como el uso particular de vehículos en determinados tramos del monte. Incluso, una marcha por el monte que reúna a más de 25 personas requerirá de un permiso especial.
Pero todas estas medidas y otras más recogidas en el BOCYL llegan acompañas de un fuerte dispositivo de la Junta. El gobierno regional tiene un plan de actuación para la limpieza de cortafuegos en la comarca forestal que incluye el cinturón de seguridad de la base del monte, que comprende desde la zona de San Miguel hasta la de Ircio y que acabó poco antes del inicio del verano.
Además de esta labor puntual hay una cuadrilla durante todo el año que hace, entre otras cuestiones, fajas auxiliares a pie de pista para eliminar vegetación arbórea. «Ya se han hecho muchas hectáreas y con esto conseguimos mermar la biomasa del bosque, prevenir el avance del fuego y a la vez sacar leña para el aprovechamiento de los vecinos», señala el coordinador de los agentes forestales, Urbano Chamorro.
En el entorno de Miranda se han limpiado ya cerca de setenta hectáreas de monte y están previstas actuaciones durante los tres próximos años en esta misma línea que abarcará cerca de cincuenta hectáreas más.
Para vigilar que San Juan del Monte esté en perfecto estado, a lo largo del año se realizan también tratamientos herbícolas de toda índole se podan arbustos, se limpian las principales sendas, caminos y todos los cortafuegos del entorno e incluso se acometen clareos donde los expertos en la materia consideran necesario para la prevención de incendios.
Aunque sin duda, el hecho de haber declarado San Juan del Monte como zona natural de esparcimiento -que ha contado con una partida anual de 120.000 euros-, ha permitido que el monte se encuentre más limpio que nunca gracias al acondicionamiento de casetas y sendas especialmente.
Pero además de las labores preventivas de la cuadrilla que está de forma permanente en San Juan, el gobierno regional dispone de ocho agentes medioambientales en Miranda para cubrir las necesidades de toda la comarca. Su labor resulta determinante dado que son los primeros en llegar al punto donde se ha detectado un fuego, humo o un conato de incendio.
Una vez en el lugar desde donde han saltado todas las alarmas, su primera función es comprobar si se trata de una quema controlada o si efectivamente es un fuego. Y es que la información que sea capaz de recabar será esencial para que el centro de coordinación de Burgos adopte medidas.
Cuando todo falla
A pesar de las fuertes inversiones en prevención y de que el monte se encuentra limpio, lo cierto es que eso no evita al cien por cien que se pueda quemar el monte. Por ello, la Junta tiene en la comarca un gran abanico de posibilidades en el momento en el que se activa el Infocal.
Además de la cuadrilla de extinción con base en San Juan existen dos puntos de vigilancia permanente ubicados en Pancorbo y Treviño. Desde aquí se controla todo el perímetro y se daría aviso en el caso de que se detectara humo o fuego.
Una vez el agente medioambiental se desplaza hasta el lugar de los hechos -hay ocho que velan por la seguridad en Miranda, Santa Gadea, Briviesca, Pancorbo y Bozoo con el servicio cubierto durante las 24 horas a través de un sistema que prevé 160 horas de guardia-, los recursos empezarían a llegar en función de las necesidades detectadas.
En el caso de que el incendio se produjera en San Juan tienen a su disposición un vehículo de extinción, Charli 5, que está compartido con el Valle de Tobalina con la peculiaridad de ser todoterreno. Pero ante una situación de emergencia se dispondría de dos helicópteros en Pradoluengo y Medina de Pomar y, en función de la gravedad, existe un protocolo de actuación mediante el que podrían actuar hidroaviones y recursos de comunidades limítrofes.