Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |

null

DE CUANDO EN CUANDO

05.07.09 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Los refranes suelen tener fama de ser como píldoras de sabiduría popular, aunque hay un lector que me hizo ver la incongruencia de algunos. Por ejemplo, aquel que dice «ande o no ande, caballo grande». Y no deja de tener razón porque ya me dirán de qué sirve un caballo por muy grande que sea si está paralítico. ¿Y a qué viene esto del caballo grande? Se preguntará el lector. Pues ahora se lo explico.
Me he acordado de este refrán viendo la tendencia que tienen los fabricantes de vender las cosas de dos en dos o de seis en seis. Sale más barato y puede que tengan razón. Hay a quien le gusta, por ejemplo, comprar un par de rollos de papel y no puede porque ahora los rollos vienen empaquetados por docenas y tiene que cargar con un baquetón en vez de llevarse un paquetito.
A mí me ocurrió también con el dentífrico. Yo compraba un tubo cuando se estaba acabando el anterior y así lo estuve haciendo hasta que un día fui a hacer el pedido y me dijeron que ahora el dentífrico se vende en paquetes de dos y para engatusarme me regalaban un cepillo. Y ahora he de tener guardado un tubo entero hasta que se me acaban los dos y luego comprar otros dos.
Algo parecido ocurre, por poner otro ejemplo, con las patatas. La persona que vive sola intenta, lógicamente, comprarse su kilito de patatas pero no puede. Tiene que llevarse un saco de 3 ó 4 kilos y cargar con el hasta casa. Y procurar consumirlas antes de que empiecen a tener raíces.
Hace unos días fui a la farmacia a comprarme un frasco de enjuagatorio para la boca. Eso que en términos técnicos se denomina colutorio y que el diccionario define como enjuagatorio medicinal. Pedí como siempre mi marca y veo que la farmacéutica me saca un frasco de litro. Resulta que ahora la marca que yo uso ya no fabrica frascos normales y, si quiero seguir con el colutorio habitual, o me llevo el litro o cambio de marca. Y como eso de tener en la balda del cuarto de baño un botellón resulta un engorro, tuve que cambiar de marca.
Lo malo es que si esta moda se extiende -que es a lo que tiende-, va a llegar un día en que tenga que ir a la farmacia con un carrito para transportar el garrafón de colutorio. O al 'súper' con una furgoneta para las patatas. Hay cosas que no acabo de entender.
Hipoteca Smash: ven a Banesto y acaba con el suelo de tu hipoteca
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS