Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |

Más deporte

Ciclismo | TOUR DE FRANCIA

Le cayó varias veces sobre los ojos en la contrarreloj de Mónaco

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
El casco que no protegió a Sastre
Sastre, en un momento de la crono del sábado. / REUTERS
Toda una temporada con el número uno de la Grande Boucle. Sastre disfrutaba en Mónaco de su condición de ganador en 2008. Por eso salió el último en el prólogo. Un honor. Sentirse el elegido. En eso, al poco de partir, cuando juntó las manos sobre el manillar de triatleta, el casco le cayó sobre los ojos. Tuerto. No veía más allá de metro y medio. Un golpe de mano recompuso la estética. Pero en cuanto recurrió de nuevo al aplique del manillar, otra vez bajó la persiana. Entonces, el manotazo fue mayor. Echó hacia atrás el casco aerodinámico -terminado en pico-. Y casi fue peor. La punta se le clavaba en la espalda y agujereó el maillot. Así, a tortas con el casco, anduvo Sastre el día de su homenaje.
La Unión Ciclista Internacional ha impuesto la obligatoriedad del casco. Cáscara de protección. También las normas de tráfico lo ordenan. Es un esqueleto artificial. La coraza legal. Pero a Carlos Sastre le traicionó durante el prólogo. «Se me soltó una pieza del casco y no pude pedalear a gusto porque temía que se me cayera», dijo al terminar la prueba. Aplacando su cabreo. Bramando hacia dentro. Cedió 1.08 minutos con Cancellara y 48 segundos con Contador. Pero, sobre todo, perdió la batalla del casco.
No fue su día. El Tour le prohibió partir con el maillot amarillo. Pagó por errores ajenos. La dirección de la Grande Boucle decidió acabar con esa tradición en 2007: el primero del Tour anterior ya no saldrá nunca vestido de líder. Todo por culpa de Landis, ganador descalificado de la edición de 2006. Sastre, que nada sabía de ese norma, tenía preparado un casco amarillo. Y no lo usó. Sacó el otro, el blanco y negro con vocación de velo.
Hipoteca Smash: ven a Banesto y acaba con el suelo de tu hipoteca
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios

buscador

Buscador de deportes
buscar
Vocento
SarenetRSS