Fabricio Ferrari (Caja Rural) controló con autoridad la etapa que cerraba la Bira'09, para terminar de amarillo en el Arenal de Bilbao, tras una jornada dura, con paso por los altos de Artxanda y Santo Domingo, que se dirimió en un sprint entre elegidos en el que participaron todos los hombres fuertes de la general. El vencedor parcial fue el francés Florent Barle (Amical Vélo), corredor de 23 años natural de Cavaillon, la capital gala del melón. Un gran final para una carrera organizada por los hombres del Mikel Artetxe, con el patrocinio de EL CORREO e Ipar Kutxa.
La última etapa de esta Vuelta a Vizcaya sub'24 estaba considerada la 'reina' de la edición. Fue rápida y dura, pero quizá le faltó una pizca más de exigencia para calibrar la potencia de los líderes. Se corrió sobre un trazado de 117 kilómetros, con salida y llegada en Bilbao y muchos maillot en juego. Ferrari defendía la general, la regularidad era de Parra (Froiz), pero fue para el uruguayo, y finalmente, Chemetsky (Lokomotiv) no quería perder la montaña. Demasiadas bazas para permitir que cuajaran las aventuras, que las hubo, pero todas de corto aliento y menor recorrido.
Los escarceos se limitaron a batallas menores para asegurarse los maillot que permiten subir al podio. Así Chementsky, un ruso de 19 años con hechuras de ciclista, dio la cara en las subidas a Lauros y en Jata para arañar los puntos que le aseguraron el jersey de lunares de la montaña. Le arroparon sus equipiers, que no querían sustos en su defensa de la supremacía por equipos.
Batalla en El Vivero
Tras el doble paso por el alto de Santo Domingo, por Asúa y Bilbao, la batalla de verdad comenzó en la subida al Vivero por Lezama. Fueron los hombres del Lokomotiv los encargados de tentar a Ferrari. Atacó Chementsky, apoyado por Ryabkin, que estaba a 17 segundos del charrúa en la general. Carrasco, que iba a 18, les secundó. El pelotón se estiró y quedó en cabeza un grupo de 14 en el que estaban todos los aspirantes.
Jon Izagirre intentó la aventura en el falso llano entre El Vivero y Artxanda, pero fue controlado. En el tramo final, donde Ferrari contó que «he pasado miedo, porque estaba solo. Quedaban cinco kilómetros y podía perder la carrera por cualquier tontería», los franceses se organizaron y ganaron. Ferrari fue el sexto dentro del pelotón de 14 corredores.
El charrúa conserva sin problemas el jersey amarillo que se enfundó en la tercera etapa, en una Bira que se decidió con la escapada del primer día en Durango. «Nosotros (Amical) llegamos cansados tras viajar por carretera desde Bretaña. Nos metieron dos minutos y ya no ha habido nada que hacer», resumió Barle.