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DE CUANDO EN CUANDO

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Más de una vez he hablado en esta columna y en alguna de mis charlas sobre el sentido del humor, algo que pocas personas saben en qué consiste. Popular y vulgarmente, se cree que es la facilidad para hacer chistes y chascarrillos. Nada mas lejos de la realidad. Según mi modesta opinión, el sentido del humor tiene muy poco que ver con el humor, y se da la circunstancia de que los profesionales del humorismo no destacan precisamente por su sentido del humor. Yo me coloco sin rubor como ejemplo de esta teoría.
Yo, amigos míos, me dedico desde hace ya muchos años a cultivar el humor y sin embargo tengo que reconocer que poseo muy poco o casi nada de lo que se entiende por sentido del humor. Sentido del humor, para que nos entendamos, es una forma especial, particular y serena de reaccionar ante las vicisitudes de la vida tomando las cosas serias con alegría y los contratiempos con tranquilidad. Pondré un ejemplo para que me entiendan.
Un camionero se ha detenido con su camión y detrás de él llega un coche con una conductora que por un despiste no frena a tiempo y choca con la trasera del vehículo. El camionero se baja, se dirige a la conductora y aquí hay dos formas de reaccionar, a saber: A) La normal en estos casos, que es la de armar una bronca o liarse a discusiones. B) aceptar el percance con sentido del humor, y eso es lo que hace el camionero, que al llegar donde la despistada conductora la dice en tono amable: «Oiga, señora, ¿cómo se las arregla usted para frenar cuando no encuentra un camión a mano?».
Es una forma amable de resolver un percance sin gritos, sin malos modos, sin violencia y sin discusiones, porque en ese momento la tensión se apacigua y todo se resuelve incluso con sonrisas. Esa reacción del camionero es lo que yo llamo sentido del humor. Por estas razones y porque yo, profesional del humor, confieso carecer de sentido del humor, es por lo que me encuentro un tanto acomplejado después de leer el artículo publicado en una antigua revista de 'Selecciones'. Mañana, Deo volente, se lo contaré junto con una anécdota mía que acabará aclarando lo de mi escaso sentido del humor y lo de mi complejo.
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