El Teatro Arriaga tiene competencia. Durante los meses de verano, la compañía Artea convertirá Bilbao en un escenario por el que se pasearán algunos de sus personajes históricos. Carola, 'Pichichi' o Ramón de la Sota explicarán a los turistas los diferentes pasos que ha dado la villa hasta tomar su forma actual. El Palacio Euskalduna será el punto de destino de un itinerario -que tendrá lugar por las tardes- vertebrado por la ría.
No es la primera ocasión en la que Artea idea un tour turístico y cultural. El grupo ha realizado varios proyectos en Vitoria con el apoyo municipal. Su intensa actividad le ha llevado a probar suerte en diferentes puntos de la comunidad autónoma. Artea cuenta para esta actividad con la colaboración del Laboratorio de Arte Dramático Ortzai, que se encarga de la puesta en escena del paseo.
Para los miembros de Ortzai este nuevo trabajo supone un reto ilusionan. «Si esta actividad tiene cabida en Vitoria, pensamos que Bilbao es un marco que se puede explotar mucho», afirma Iker Ortiz de Zarate, director del Laboratorio, quien sostiene que «es extraño que una ciudad como ésta no cuente con una oferta cultural como la que ofrecemos».
Sin subvenciones municipales, los miembros de Artea y Ortzai se han fusionado para ofrecer un espectáculo que cuenta con el permiso del Consistorio y cuyos organizadores esperan que sea un éxito. El coordinador de Artea, Luis Ruiz de Zúñiga, se muestra seguro de ello: «Confiamos en que esta idea cuaje entre la gente, porque es algo nuevo y, aunque no contemos con ayudas económicas, el Ayuntamiento nos ha incluido en su oferta cultural».
Carola y compañía
La plaza del teatro Arriaga será el lugar desde el que parta un grupo de un máximo de treinta personas. La comitiva vestirá el clásico buzo de los trabajadores de los astilleros. Carola, personaje conocido por su belleza y capacidad para frenar la producción de los trabajadores que cesaban su actividad para mirarla, será la maestra de ceremonias. Ortiz de Zarate encarnará a la guapa bilbaína que dio nombre a la grúa que corona el Museo Marítimo. Anclada en el pasado, ofrecerá su particular visión de cómo podría ser un Bilbao futurista con la construcción de un hipotético barco de titanio que albergue un museo en su interior.
Durante el paseo, la expedición se cruzará con variados personajes que resumen la historia de la villa. La primera parada tendrá lugar en El Arenal, donde el cura de San Nicolás y un pescador mantendrán una conversación didáctica en la que aportarán su particular visión de los orígenes de Bilbao. Ortiz de Zarate y dos de sus compañeros en Ortzai se repartirán la totalidad de las interpretaciones.
El puente del Ayuntamiento será la sede de una simpática escena. Un funcionario de peaje y un socorrista, como los que en los años 30 del siglo pasado rescataban a los ciudadanos que se caían a la ría, discutirán sobre el pago de una cantidad para cruzar la orilla. El encargado de salvamento muestra su agobio porque cada minuto que transcurre sin cumplir su objetivo supone una retribución menor.
'Pichichi' no podía faltar en el repaso a las personalidades locales. El ariete bilbaíno, autor del primer tanto de la historia de San Mamés, hablará del sentimiento rojiblanco. Su antagonista será un jugador inglés de la época, con quien rivalizará sobre las virtudes de sus lugares de origen. La disputa se solventará con un breve partido en la antigua Campa de los Ingleses. Los turistas están invitados a vestirse de corto.
Tras el envite, Carola dirigirá a la comitiva hacia los alrededores del puente Euskalduna, donde aparecerá un simpático trabajador de los astilleros que incitará al resto de 'trabajadores' a halagar la belleza de Carola. Su picaresca se verá frenada en seco con la irrupción del personaje de Ramón de la Sota, quien, tras repasar la importancia de la industria naviera en Bilbao, ordenará a los visitantes que empiecen a trabajar. Fin de la función.