Historia, arqueología y topografía convivirán durante unos dos meses en el cerro de La Picota, donde más de una veintena de profesionales comenzarán en breve a excavar en sus entrañas para poner en valor el castillo de la ciudad. Los técnicos de la empresa Ondare Babesa, a los que el Ayuntamiento ha adjudicado la realización de los trabajos por un presupuesto de 115.552 euros, trabajarán sobre el terreno entre los últimos días de este mes y finales de septiembre para cumplir con el encargo de realizar el Primer Proceso de Análisis Histórico-Arqueológico del castillo de Miranda.
Una tarea que requerirá tirar de pico y pala - habrá en la zona incluso una máquina excavadora- para abrir varios sondeos con los que tratar de localizar, entre otras cosas, restos del posible poblamiento anterior y el acceso al laberinto, que se cree sea en forma de zig-zag y con un muro aspillerado para facilitar la defensa del interior. También se intervendrá con la idea de abrir la barbacana y sacar a la luz los restos de la muralla que detectó la UBU en 2006.
Pero no serán las únicas actuaciones sobre el terreno. El trabajo de campo se completará con una lectura estratigráfica de los alzados para «identificar los procesos cronológicos que se aprecian en los lienzos de la muralla y tratar de detectar la secuencia temporal de construcción y arreglos», explicó Rafael Varón, arqueólogo de Ondare Babesa y uno de los encargados de llevar a cabo todos los trabajos citados con un equipo que integrarán unas 15 personas.
Pero junto a ellos en La Picota actuará un grupo de topógrafos, encargados de dibujar a escala adecuada toda la zona para tener «una visión general» que, a posteriori, pueda servir también para «la restauración del monumento».
Por último, con papeles, documentos escritos y en archivos de España y el extranjero trabajarán varios especialistas más. Su misión fundamental será «dar una orientación histórica a los resultados arqueológicos y aportar más información sobre su pasado», señaló. Algo en lo que está seguro también podrían colaborar mirandeses a título particular. «Estaríamos encantados si nos pudieran facilitar material para contribuir a socializar el conocimiento».
A ello también contribuirá la posibilidad de ofrecer visitas guiadas durante el proceso de excavaciones. Se trataría de contar 'in situ' tanto «el método arqueológico seguido como la evolución de la villa y ciudad usando como excusa el castillo».
Garantías científicas
Hay mucho trabajo pero se intentará hacer en el menor tiempo posible, ya que la parte arqueológica es fundamental para que luego se pueda llevar a cabo la rehabilitación que se va a financiar con fondos europeos que, como pasa con las subvenciones, están sujetos a plazos. «Se va a hacer con urgencia pero no deprisa», incidió Varón; dejando claro que en todo momento estarán aseguradas «todas las garantías científicas al uso» aunque en algunos momentos se solapen las actuaciones de los tres grupos de trabajo.
«Es una operación de mucha envergadura porque el monumento y los modos de trabajo sobre este tipo de patrimonio así lo exigen», reconoció Varón; aunque en esta fase no será necesario tocar los depósitos de agua. Su estructura no será un problema.
Tampoco está previsto que lo sea para los encargados de la rehabilitación. El alcalde, Fernando Campo, adelantó ayer que la próxima semana espera que pasen por Junta de Gobierno «el contrato de la primera fase de las obras de recuperación».
De ahí que Varón apuntara su disposición a trabajar desde el principio con quien obtenga el concurso de rehabilitación. «Intentaremos generar toda la documentación posible que necesiten para que puedan trabajar aunque no hayamos terminado. Podemos solapar fases. No es lo ideal pero es posible, ya lo hemos hecho otras veces», concluyó
Y es que sin trabajo arqueológico previo de subsuelo y alzado no se puede comenzar a actuar. La legislación y la normativa sobre patrimonio no lo permiten. «No tendría sentido que se arreglase lo que esté a la vista sin un estudio histórico previo», zanjó.