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Política

Sugiere motivos tácticos en la oferta de estabilidad del PNV
López garantiza que mantendrá el acuerdo con el PP «con todas las consecuencias»

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Patxi López, ayer en la plataforma 'La Gaviota'.
El Gobierno vasco tiene claro que el acuerdo de estabilidad con el PP no es flor de un día ni un asunto con el que se pueda jugar sino el pilar que ha permitido «alumbrar un nuevo tiempo en Euskadi» por lo que está en condiciones de garantizar que lo mantendrá «con todas las consecuencias». Así lo aseguró ayer el lehendakari Patxi López, en el ecuador de una semana clave para el devenir del tablero vasco, en la que todos los actores han movido -o moverán en breve- ficha para intentar colocarse en la posición más ventajosa para sus intereses.
De hecho, la propuesta de estabilidad institucional y presupuestaria para el conjunto de las instituciones vascas con la que el PNV sorprendió el lunes a propios y extraños ha obligado al jefe del Ejecutivo vasco a insistir en su «relación preferente» con los populares y en el apoyo que el partido de Antonio Basagoiti le está prestando para consolidar una nueva etapa que deje atrás «ciertas actitudes de las que el PNV ha sido responsable» mientras otros, en referencia a los propios jeltzales, «juegan a la contra». Sobre todo después de que se hiciera evidente que la iniciativa del EBB resulta atrayente para no pocos compañeros de partido de López, que, en algunos casos -como el del 'número dos' del PSOE en el Congreso, Eduardo Madina- lo hicieran explícito. El dirigente vasco deseó que la colaboración con el PNV llegue a «buen puerto», limitó el alcance del entendimiento con el PP a la investidura y dejó en el aire la viabilidad de la moción de censura en Álava contra el jeltzale Xabier Agirre, la otra gran clave de la semana, que a buen seguro empezará a dirimirse en próximos días.
El escenario resulta endiablado para el lehendakari porque los peneuvistas ya han insinuado que desalojar a Agirre del sillón foral precisamente cuando corresponden al gesto de mano tendida de López no contribuiría en nada a la estabilidad que dicen perseguir y dificultaría considerablemente el recorrido de su oferta. López no sólo advirtió de que quien hace oposición desde las Diputaciones se «arriesga a perderlas», aunque sea desde la vizcaína y no desde la alavesa. Asimismo, en una extensa entrevista en 'Onda Cero', se curó en salud al sugerir motivos «tácticos» o de imagen detrás del paso al frente de Iñigo Urkullu, una opinión extendida también en privado en círculos gubernamentales y del partido, que creen que lo que debe primar ahora es la «responsabilidad» contraída por el PSE con el cambio en Euskadi.
El jefe del Ejecutivo de Vitoria consideró que la estrategia de «anunciar el apocalipsis» no le ha servido al PNV -que se habría topado con un nuevo Gobierno, el suyo, que «funciona razonablemente»- y por eso necesita «recolocarse y reorientarse». En esa necesidad de dar una «imagen» de partido responsable enmarcó López la jugada de Sabin Etxea, y aunque recalcó que «no es malo» que el principal partido de la oposición esté abierto a buscar entendimientos, también advirtió de que escrutará si el anuncio responde a un «compromiso de verdad» o a mero «tactismo», es decir, a florituras estratégicas. Más claro aún fue su compañero de filas y portavoz parlamentario, José Antonio Pastor, que dijo ver un intento en el PNV de «jugar a la vez al negro y al blanco» y advirtió a Urkullu de que si la oferta no es sincera se le volverá en contra «como un 'boomerang'» y demostrará que el PNV persigue sólo garantizarse su «supervivencia política», además de pedirle que concreten de una vez su contenido.
El flanco débil
Sabedor de que ése es, precisamente, el flanco débil de su estrategia, la formación jeltzale no está dispuesta a dormirse en los laureles. En las próximas horas -hoy mismo o mañana, a más tardar- moverá su pieza en esta peculiar partida de ajedrez y concretará en detalle y por escrito el alcance de su oferta, que hará llegar a todos las fuerzas del arco parlamentario vasco, además de explicársela en detalle, sea en persona o por teléfono. Los jeltzales están decididos a jugar su carta hasta el final, aun a sabiendas del riesgo que conllevaría quedarse sin ases en la manga de ser aceptada su mano tendida. Es más, según ha podido saber este periódico, la dirección jeltzale se ha asegurado de hacer llegar a la cúpula de los socialistas vascos que su propuesta «va en serio» y que están dispuestos a negociarla hasta que dé sus frutos. En breve, se prevé que el líder del EBB comparezca públicamente, una vez los partidos conozcan sus intenciones, para dar cuenta de la concreción de la oferta. «Es seria», insisten desde el PNV.
Y mientras tanto, la luz roja se ha encendido en Génova 13 al contemplar el juego de estrategia en que parece haberse convertido la escena vasca. El líder nacional del PP, Mariano Rajoy, se arremangó por primera vez para hablar del pacto vasco PSE-PP en términos no simplemente elogiosos y, en un claro aviso a Zapatero para que no sucumba a los cantos de sirena de los nacionalistas, advirtió de que resultaría «dramático» que el cambio en Euskadi «quedase en nada» por un «quítame allá esos presupuestos». Aunque desde el PP vasco se enmarca el toque de atención de su jefe de filas en clave nacional -aunque la oferta peneuvista sólo afecta al ámbito vasco-, Rajoy enfatizó que su partido está «para cambiar las cosas y no para jugar al corto plazo». No obstante, desde Euskadi, Alfonso Alonso, cabeza del 'clan' alavés que presiona para descabalgar a Agirre, elogió la actitud «prudente y responsable» del lehendakari López.
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