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El metro ligero complica el tráfico en la rotonda más transitada de Vitoria, donde numerosos conductores invaden los raíles
11.07.09 -

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La plaza de América Latina, la más transitada de Vitoria, superó ayer su prueba de fuego. La llegada del tranvía amenazaba con colapsar la rotonda más transitada de la ciudad -50.000 vehículos diarios-, en la que confluyen las líneas de Ibaiondo y Abetxuko. Al final, los malos augurios se cumplieron, pero sólo a medias. La circulación en la zona empeoró -más si cabe- y hubo retenciones, aunque no grandes atascos. En definitiva, el primer examen se saldó con un pírrico aprobado.
La preferencia del paso del metro ligero hizo que la siguiente escena se repitiera una y otra vez. Decenas de conductores frenaban en América Latina y hacían el 'pasillo' al nuevo rey del asfalto. Las colas fueron creciendo de forma progresiva, con un momento cumbre entre las 13.00 y las 14.00 horas. «Lo que hay que hacer a partir de ahora es no pasar por aquí. Esto funciona bien hoy porque es el estreno, pero como un día haya un accidente esto va a ser un caos», exclamaba al volante Jaime Cabrera, un trabajador del polígono de Betoño.
La jornada de ayer sirvió para constatar dos cosas. La primera, que el metro ligero es capaz de convivir con el tráfico de América Latina, aunque la rotonda está al límite de su capacidad en las horas punta. En segundo lugar, es evidente que numerosos conductores despistados invaden una y otra vez la trama amarilla pintada en el suelo que sirve para alertar, precisamente, de que ningún coche puede quedarse parado encima. En la conexión del Bulevar de Euskal Herria con América Latina -en sentido a Zaramaga- las infracciones fueron constantes. Y esto, como es lógico, provocó más de un susto ante la posibilidad de que un tranvía se llevara por delante a un vehículo.
En una ocasión, pasada la una de la tarde, un convoy tuvo que alertar de su presencia con varios toques de campana acompañados de fogonazos. Algunos conductores sorprendidos por el metro ligero explicaban su versión. Alfonso Santos echaba la culpa a la semaforización. «El disco estaba en rojo. Luego no se ha puesto en verde, como es normal, sino en ámbar. Entonces aceleras para entrar en la rotonda y como tienes que ceder el paso a los que ya están dentro de la glorieta tienes que frenar a la fuerza encima de las vías», explicaba con un monumental enfado.
«No es normal»
Claro que también es cierto que otros conductores obviaron de forma consciente los semáforos con la intención de salir cuanto antes de la retención. Hubo momentos en los que se diría que las señales -ya fueran pintadas en el suelo o luminosas- no existían.
Julián Fernández, un veterano peatón, comentaba con un amigo que «lo que no es normal es que crucemos por el paso de cebra y tengamos que ir sorteando coches. No respetan nada».
En Juan de Garay, en sentido a Lakua, la fila de vehículos que esperaban para cruzar la plaza de América Latina llegó en varias ocasiones hasta el puente peatonal que conecta la calle Paraguay con el parque de Arriaga. Fue el punto más conflictivo, con diferencia, durante la mañana. Los conductores resoplaban -se tardaron hasta 5 minutos en cruzar la zona- y esto provocó una imagen insólita. La de Ignacio González, un malabarista que aprovechaba cada disco en rojo para exhibir su habilidad lanzando bolos al aire. Después pasaba su gorro por las ventanillas. «Así me gano un dinerillo y la gente se lo pasa bien», explicaba el uruguayo con una ampia sonrisa.
La rotonda de América Latina ha sido el principal quebradero de cabeza de los técnicos del Ayuntamiento de Vitoria y del Gobierno vasco durante las últimas semanas, dada la necesidad de coordinar el paso de miles de vehículos, de los peatones, las bicicletas -hay un bidegorri en Juan de Garay- y del metro ligero. La primera prueba del ramal de Abetxuko se realizó con éxito en abril, aunque el convoy fue escoltado en todo momento por varias patrullas policiales.
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