Vitoria ha dejado de ser aquella ciudad inhóspita y fantasmagórica que dejaba el fin de fiesta de La Blanca. El fenómeno se ha ido desdibujando con los años hasta convertirse en una reliquia del pasado. El fraccionamiento de las vacaciones, cada vez más común entre los trabajadores, y el zarpazo de la crisis económica han evitado el antaño tradicional despoblamiento de la capital alavesa entre el 10 y el 31 de agosto.
Aunque aún hay barrios que se obstinan en echar la persiana y obligan a los vecinos a hacer kilómetros en busca de una barra de pan, la zona centro, el Casco Medieval y Lakua han optado este agosto por mantener gran parte de su actividad. Así un buen número de comercios y establecimientos situados en estos distritos proporciona servicio a los ciudadanos que veranean en casa y entretenimiento a los turistas. Esta es una guía para no perderse en una ciudad que, por fortuna, no ha perdido el pulso.
CENTRO
Más de la mitad, abierto
Abastos hace el agosto
«Mis negocios siempre abren todo el año», comenta Emilio, propietario de la Ferretería, Mal querida, y Tabanco, entre otros. «Este año hay más gente, pero como abren más bares -sobre todo en San Prudencio y Dato-, hay que repartirse entre más la tarta», lamenta. Otro sector que ha incrementado su presencia activa en estas fechas es el de las tiendas de ropa. Más de la mitad permanece abierta. Y en la plaza de Abastos, los puestos que han optado por 'dar el callo' hacen el agosto. «El 60% de la clientela es circunstancial. Vienen porque en sus barrios no hay nada abierto», confirma Manolo Rabasco, presidente del mercado de minoristas.
CASCO MEDIEVAL
La 'Corre', preparada para el turismo
Los bares aguantan
En Correría, una de las calles más comerciales y sugerentes del Casco Medieval, el cartel de 'cerrado por vacaciones' brilla por su ausencia. Hasta la vetusta carnicería de Pili Gutiérrez sigue al pie del cañón. «Cada vez vienen más turistas a comprar Idiazabal y txistorra. Antes abría sólo por las mañanas, pero este año no voy a poder cerrar por las tardes», asegura. En el resto del barrio, muchos de sus bares y restaurantes siguen su misma estela y sirven chiquitos, pinchos y menús.
LAKUABIZKARRA
Normalidad y buenos alimentos
La compra, en el barrio
Los vecinos de Lakuabizkarra no tienen ningún problema para llenar la cesta de la compra en el barrio en estas fechas. Fruterías, panaderías e incluso mercerías están operativas. Y la mayoría de los establecimientos hosteleros, también. Los centros de estética, videoclubs y bares no son la excepción, aunque muchos de estos negocios trabajan, eso sí, a medio gas. «Yo cierro a partir del día 17. El barrio está bastante tranquilo. Se nota en lo fácil que es aparcar», explica un comerciante de la zona. Entretanto, llama la atención que las boutiques, las zapaterías, librerías y pelquerías no brindan ninguna oportunidad de hacer gasto.
SAN MARTÍN Y ARIZNAVARRA
Sólo peluquerías y bares
Difícil gastar 1 euro
Gastar un euro en cualquiera de estos dos barrios resulta misión imposible. En San Martín, en sus dos mercados -el de Abendaño y el de Beato Tomas de Zumarraga-, los puestos abiertos se cuentan con los dedos de una mano. Pocos son los bares operativos y encontrar un estanco o una pescadería de esa misma guisa es una tarea ardua. Sin embargo, si lo que buscamos es una peluquería, la cosa cambia. «En Adriano hay tres y todas están abiertas», señala Angelines, la propietaria de una de ellas, NK-3. «Cada año trabajamos más», apostilla. En Ariznavarra tan sólo algunos bares son la excepción a la regla.
SANSOMENDI
Las panaderías, al pie del cañón
Mucha tranquilidad
«Esto está muerto. Incluso ya desde antes de fiestas», sentencia una de las dependientas de la panadería Casa Gascón, quien se irá de vacaciones sin cerrar el establecimiento porque «se queda una compañera». Pocos son los que disfrutan del verano sentados en las terrazas de los bares. Menos aún los que se animan a realizar alguna compra en las tiendas de moda infantil o lencerías. Allí no hay más posibilidad que la de comprar el pan.
AVENIDA Y GORBEA
La ropa y los arreglos resisten
'Felices vacaciones'
Los carteles de 'Felices vacaciones' y 'Cerramos en agosto' han sustituido a los clásicos 'Abierto' y 'Cerrado' del resto del año. Dos de las principales calles comerciales de la ciudad permanecerán desiertas lo que queda de mes. Bares, zapaterías, peluquerías... La lista es larga. La moda femenina y los arreglos de ropa, no obstante, resisten. «Aquí sólo abrimos por la mañana, y en la boutique de enfrente hacen lo mismo, pero de momento estamos muy tranquilos. Más que nada, me dedico a colocar lo que llega para invierno. No hay muchos clientes porque estamos en una época de transición entre una temporada y otra, pero no voy a cerrar», contaba Marta Ortiz, de la tienda Biba.
ZABALGANA
Competencia hostelera
Las terrazas, «a tope»
En Zabalgana, uno de los nuevos barrios de la ciudad, la hostelería mantiene el pulso vital. Y de qué manera. Las docenas de bares y terrazas que han nacido a la sombra de este distrito no descansa. Son novatos, pero listos. «Los que nos quedamos este mes sabemos qué está abierto. Por eso las terrazas están casi llenas», expica el vecino Mikel Busturia.
SALBURUA
Menos del 20% operativo
«10 euros en 4 horas»
En la avenida Bruselas, todo está clausurado a cal y canto. En Juan Carlos I, sólo dos bares, una carnicería, una farmacia y una frutería están disponibles. En la pescadería, no vuelven hasta el 23 de agoto. Fernando, el frutero del comercio Salburua, zanja que el barrio está muerto. Según sus propios cálculos, sólo un 20% de los comercios 'alimenta' al distrito. Él también ha decidido sumarse al numeroso colectivo de los 'desertores'. Tiene argumentos. «Durante toda la mañana han entrado 4 personas. He hecho diez euros de caja. Está claro que no compensa», comenta pesaroso.
JUDIZMENDI
Sólo un tercio en acción
«No hay negocio»
«Sólo un tercio sigue trabajando», se lamenta José María Ruiz de Arbulo, dueño de la panadería El Obrador, de la avenida Judizmendi. Allí únicamente le acompañan la tienda de dietética, la mitad de los bares, dos carnicerías y los grandes supermercados. Incluso, el mercado de Santa Lucía se ha rajado. «Por las tardes abro para dar servicio a los clientes, pero no hay negocio. En dos horas no hago 20 euros y con eso no pago ni la luz», asegura el panadero.
ZARAMAGA
El 'coloso' continúa imbatible
Sólo El Boulevard
Zaramaga ve cómo sus bares, tintorerías o comercios se van de vacaciones mientras que El Boulevard sigue disponible casi 24 horas. «No hay nada que hacer. Se lo lleva todo», aseveran en el barrio.
CALLE FRANCIA
Siempre queda Oriente
Bazares chinos
«La calle tiene ambiente gracias a los chinos, a la farmacia y a nosotras», ríe Silvia, de Natur House, pese a que a veces sólo atiende a cuatro personas. Ni siquiera el estanco da de fumar.
ADURZA Y SAN CRISTÓBAL
Desolador Sur
Bajo mínimos
En el sur de la ciudad hay una panadería de guardia y más bares muertos que vivos. Los clientes escasean por la mañana. Y los mercados de Hebillas y Adurza están bajo mínimos.