Tuvisa quiere conductores altos. O, al menos, que lleguen sin problemas a los pedales. Las bases de la nueva oferta de empleo de la compañía municipal de transporte establecen que los futuros chóferes deberán tener una estatura «no inferior» a 163 centímetros. No se trata de un requisito excluyente, ya que si una persona no alcanza la altura mínima tiene otra alternativa: pasar por un reconocimiento médico que demuestre que su estatura «no supone ningún riesgo» a la hora de conducir un urbano. Según ha podido saber EL CORREO, este punto ha incomodado al comité de Tuvisa, que ayer amenazó con impugnar la convocatoria por considerarla «discriminatoria».
Las centrales lanzaron un primer aviso la semana pasada, cuando el Ayuntamiento anunció la puesta en marcha de una OPE para que Tuvisa sumara entre 30 y 200 empleados. El presidente del comité, Toño Seijo, criticó con dureza la oferta porque «no había sido consensuada» y no especificaba un número fijo de plazas. Desde entonces, las centrales revisan al milímetro las bases del proceso selectivo, en las que han descubierto los requisitos de altura.
Si bien en otras oposiciones es habitual que se solicite una talla mínima -por ejemplo, en las de la Policía Municipal-, en Tuvisa esta exigencia ha encendido todas las alarmas. «CC OO, CGT y ELA ya hemos hablado con nuestros abogados y queremos impugnar la OPE. No pueden dejar fuera a los aspirantes que midan menos de 1,63 metros», afirmaron ayer portavoces sindicales.
Legislación
Las mismas fuentes agregaron que si un aspirante ha conseguido el permiso de conducción de la clase D -el de autobuses- «claro que puede llevar un urbano. ¿Acaso no ha superado una prueba médica y los exámenes de Tráfico? Los carnés no los regalan».
Técnicos de la delegación provincial de Tráfico confirmaron a este periódico que el Reglamento General de Conductores no fija una estatura mínima para sentarse al volante de un autobús. El anexo IV de la norma cita que «no se admitirán tallas que originen una posición de conducción incompatible con el manejo seguro del vehículo o con la correcta visibilidad». Eso sí, las mismas fuentes remarcaron que «el Ayuntamiento organiza y gestiona sus oposiciones y establece unas bases. Y si pide una altura no significa que esté cometiendo una ilegalidad».
Miguel Aransay, del comité de seguridad y salud de Tuvisa, fue más contundente al valorar esta «extraña» polémica. «Hay que adaptar el puesto de trabajo al empleado, y no al revés, como promulga la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. Los asientos de los autobuses son móviles y están homologados. No sé a qué viene pedir ahora un mínimo de altura para el chófer». El sindicalista defendió que hay conductores en Tuvisa que miden menos de 1,63 metros «y conducen muy bien».
i.cueto@diario-elcorreo.com