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LLUVIAS

El techo, dañado por la granizada de julio, no soportó las intensas lluvias

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Txagorritxu cierra 38 camas y desaloja a 25 pacientes al inundarse la última planta
Fue necesario colocar baldes en los pasillos para recoger el agua que caída del techo. / JESÚS ANDRADE
La séptima planta del hospital Txagorritxu era ayer una sucesión de cubos llenos de agua y charcos en los pasillos. Dieciséis enfermos que estaban ingresados tuvieron que ser reubicados en otras plantas, y nueve más fueron trasladados a Santiago. Además, 38 camas se cerraron. Once operaciones programadas para el lunes por la tarde -hernias inguinales, quistes sacros y artroscopias- ya se han suspendido ante el temor de que no habrá espacio para nuevos ingresos. La lluvia es la culpable. Y también el granizo. Porque en Txagorritxu hay goteras.
Las filtraciones surgieron en el último piso del centro sanitario a primera hora de la mañana. El agua se coló por un techo que hace dos meses y medio -el 1 de julio- fue castigado con dureza por el pedrisco que asoló Vitoria. «Entonces se hizo una reparación parcial», explicó a EL CORREO Rafael Sánchez Bernal, director médico de Txagorritxu. En concreto, se colocó tela asfáltica sobre la cubierta de fibrocemento dañada y «plásticos duros con perfiles», añadió Javier Díaz, jefe de mantenimiento. Además, entonces se inició el proceso administrativo para cambiar el techado.
Pero aquella reparación de urgencia no fue suficiente para contener los 61 litros de agua por metro cuadrado que cayeron en Vitoria en menos de 24 horas. A primera hora de la mañana aparecieron ya las filtraciones y entonces se puso en marcha un operativo de emergencia. Lo primero fue alertar a los bomberos y al arquitecto de Osakidetza. Ambos resolvieron que «no había daño estructural ni peligro para las personas» por un posible derrumbe del techo, explicó Sánchez Bernal.
Pero el agua seguía cayendo. Así que los responsables del centro optaron por cerrar todo el ala de Cardiología (24 camas). En el de Digestivo se clausuraron cuatro y en Respiratorio diez. En el área destinada a exploraciones complementarias, también en la séptima planta, hubo que cerrar la zona de broncoscopias. Y también resultó «parcialmente afectada» el ala de neonatos, aunque no provocó traslados al haber sólo cinco niños.
Toldos gigantes
Mientras se tomaban medidas para garantizar la seguridad de los pacientes, la dirección del hospital se puso en contacto con la empresa que había realizado la reparación del techo en julio. «Por la tarde llegaron 18 trabajadores y han instalado toldos gigantes y lonas de plástico sobre la cubierta para evitar filtraciones», detalló el director médico. Eso sí, «si vuelve a llover de forma brutal nada nos garantiza que no volverá a haber goteras».
La cuestión es, ¿por qué no se ha abordado ya la reparación definitiva? Rafael Sánchez aseguró que tras la granizada ya se inició el proceso administrativo para llevar a cabo la obra. Pero son necesarios muchos permisos, y eso significa mover muchos papeles. En cualquier caso, el director médico se mostró confiado en que los trabajos empiecen antes de que finalice el año.
Mientras tanto, la cubierta se está sometiendo a una «vigilancia diaria» por si se repite lo ocurrido ayer. ¿Cuándo podrán regresar los pacientes a la séptima planta? «Cuando desaparezcan las filtraciones, que podría ser el lunes», aseguró el médico. Han seguido las recomendaciones de los bomberos y «hemos hecho catas, agujeros en los falsos techos para canalizar el agua a baldes». Y la situación, si el cielo escampa, parece estar controlada. «Gracias al grado de colaboración de enfermeras, auxiliares, celadores y médicos, cuyo comportamiento ha sido ejemplar», se felicitó Sánchez Bernal. Además, destacó la «comprensión» que pacientes y familiares mostraron «cuando les explicamos las cosas».
En previsión de nuevas filtraciones, la dirección de Txagorritxu se ha puesto en contacto no sólo con el hospital Santiago, sino con el del Alto Deba y otros centros por si hubiera que trasladar a más enfermos.
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