La crisis económica golpea ya el momento más importante del año para los agricultores de la Rioja Alavesa: la vendimia. No se recordaba una recogida de la uva tan complicada desde hace muchos años. Y en esta ocasión no es por culpa de la irregular climatología que sufre la comarca, sino de las cantidades que se negocian para pagar el fruto. La guerra de precios que se ha desatado ha creado un clima de incertidumbre tal entre los vitivinicultores, que van a sus fincas y recogen la uva sin saber en realidad qué cantidad les van a dar por cada kilo y sin que les guste nada lo que oyen. «Es vergonzoso. Si las cosas siguen así vamos a perder dinero. Hemos regresado a los años ochenta. Las bodegas ofrecen la mitad del precio del año pasado, un 50%, cuando las ventas sólo han bajado una décima parte. No tenemos ni ganas de venir al campo». El testimonio es de un viticultor de Baños de Ebro en plena recogida, que no quiere facilitar su nombre «para no tener problemas».
El origen del conflicto está precisamente en ese frenazo de las ventas del Rioja, que ya registran una caída del 10% y generan problemas de stock en las bodegas. «Las empresas elaboradoras argumentan que hay producto acumulado y que la oferta supera a la demanda. En eso se apoyan para querer bajar los precios», destacan los agricultores. Según confirmaron fuentes del sector consultadas por EL CORREO, las primeras operaciones de compra cifran el kilo de uva entre los 35 y los 60 céntimos de euro, lo que supone un desplome del 50% respecto al año anterior. En 2008 la uva se llegó a pagar a un euro de media.
Desde la década de los 80 no se habían oído ofertas tan bajas en la comarca y se alejan mucho de los importes de los últimos cinco años, cuando la media por kilogramo de uva se situaba entre los 85 céntimos y el euro. «La vida no está como hace 20 años. Estas cifras son inviables», se queja un viticultor que estima el coste del kilo de uva en 0,50 euros.
«Un precio digno»
Con el objetivo de que los gastos de producción no superen los ingresos de los agricultores, el Consejo Regulador y la Interprofesional del Vino han recomendado a las bodegas pagar un precio «digno» que no sea inferior a los 75 céntimos de euro. Algunas fuentes, sin embargo, consideran que el mensaje ha sido captado por las empresas grandes del sector, que se «moverán en parámetros razonables». Pero los resultados sólo se conocerán a partir de marzo, cuando las bodegas comiencen a hacer los primeros pagos, aunque ya hay marcas que no cierran los precios hasta la próxima vendimia, en octubre de 2010.
En cuanto a la cosecha, empieza a generalizarse por toda la Rioja Alavesa desde la zona de Lapuebla de Labarca a orillas del Ebro hasta Labastida y los pueblos situados a los pies de la Sierra Cantabria con grandes perspectivas de calidad. Los técnicos auguran una gran añada caracterizada por el «buen» estado sanitario del fruto y por la irregular maduración de los viñedos. Esto ha obligado a los vitivinicultores a realizar una vendimia escalonada. «Todos los años se hace la recogida selectiva cortando la uva en función de la evolución de sus parámetros. Pero este año había una notable diferencia entre las viñas más secas y las húmedas, y eso nos ha obligado a cortar unos días, parar otros tres y volver al campo», destacó Luis Larrea, director de la bodega Pago de Larrea de Elciego.
«Estado óptimo»
A pesar del buen estado del fruto, los agricultores no se podrán descuidar. Y es que las nieblas y las temperaturas de 25 grados que se han registrado en los últimos días podrían generar enfermedades. «La uva está en un estado óptimo, pero no se puede esperar más. Si seguimos con este tiempo hay riesgo de que empiece a pudrirse. Donde mejor está es en la bodega», destacaron fuentes de Marqués de Carrión de Labastida. Pero nadie garantiza un buen precio.
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