Al cajón. El alcalde de Vitoria, Patxi Lazcoz, aparcó ayer su proyecto de cubrir con una estructura de cristal la plaza de España o el eje formado por las calles San Prudencio y Dato. Catorce meses después de lanzar la idea en el pleno sobre el estado de la ciudad, el regidor compareció a petición propia ante la oposición para rendirse a la evidencia. El proceso abierto para que los vitorianos voten por una u otra opción se ha dado de bruces con una «escasísima» participación y con «mucho silencio», reconoció. A este reducido interés ciudadano se suma además otro contratiempo: Lazcoz desveló que las estructuras costarían entre 3,5 y 8,3 millones de euros. «La crisis nos impide tener recursos suficientes para todo. Dejaremos esto para un mejor momento», zanjó.
Lazcoz anunció su intención de cubrir la 'sala de estar' de Vitoria con un techo ondulante de cristal y acero en julio del año pasado. La propuesta, lanzada por sorpresa durante el debate sobre el estado de la ciudad, planteaba tapar la plaza de España, o bien la gran cruz formada por las calles Dato -en el tramo entre General Álava y Manuel Iradier- y San Prudencio con «cubiertas transparentes». ¿El objetivo? Resguardar a los paseantes del frío y la lluvia e «imitar» las ventajas de los centros comerciales.
No habrá consulta
El 1 de junio, el Ayuntamiento colgó en su página web un vídeo con la recreación del proyecto y habilitó un canal para recabar opiniones. Desde entonces, apenas 5.025 personas la han visto. «Otras mil» han expresado su opinión en los centros cívicos y el buzón ciudadano de internet ha registrado otros 573 comentarios más. «No hay un rechazo espectacular, pero tampoco hay interés», zanjó el alcalde, quien aprovechó para detallar el coste exacto de convertir el proyecto en realidad. El presupuesto para las cubiertas de la plaza de España iría de los 3,5 a los 4,4 millones, según los materiales elegidos. La factura para las de Dato-San Prudencio supondría un desembolso mínimo de 5,1 millones y un máximo de 8,3. «Lo vamos a aparcar, pero esto es sólo una parte del plan alhóndiga». Al enterrar por ahora el plan, el Ayuntamiento no pondrá en marcha el proceso para recoger opiniones a través de mensajes de móvil, que el alcalde anunció para este mes. «Preguntaremos sobre otra cosa que suscite más interés», subrayó.
En todo caso, el regidor defendió que las cubiertas eran «sólo una parte» del proyecto Alhóndiga, que «sigue adelante». Esta iniciativa se apoya en la reforma de varias calles de Vitoria para hacerlas atractivas y crear «el mayor parque comercial al aire libre de Europa» con tres itinerarios que conectarán el Casco Viejo con Lakua, el multiusos y El Boulevard.
El portavoz del PP, Javier Maroto, calificó el proyecto Alhóndiga como «un producto de marketing» que utiliza las reformas de calles de siempre «y les suma mobiliario con luces y música». En cuanto a las cubiertas, el edil exigió a Lazcoz «que entierre ya la idea, porque es una ocurrencia. Encima nos ocultó que podían valer más de 8 millones». Iñaki Prusilla, del PNV, reprochó que «más de la mitad de lo anunciado en ese proyecto comercial ya estaba inventado».
José Navas, de EB, y Antxon Belakortu, de EA, dudaron de la efectividad de la estrategia del alcalde para ayudar a los propietarios de tiendas y bares. «Incluso en espacios pensados para fomentar el consumo hay comercios que cierran. La realidad no es tan fácil».
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