No menos de 550.000 toneladas. Esa es la cantidad de remolacha que la planta azucarera espera recibir en la campaña de recogida que está a punto de arrancar. Lo hará el próximo martes cuando comiencen a recibir los primeros remolques cargados de tubérculos procedentes tanto del entorno de la ciudad como del resto de la provincia, de Álava, La Rioja y la zona norte de Palencia.
«Se espera una campaña fantástica, muy buena. Hay mucha más remolacha contratada que otros años», explicó Vicente Morer, miembro del comité de empresa.
Las máquinas se arrancarán el lunes para ir calentando motores en vacío y estar a punto para que al día siguiente, cuando lleguen las primeras cargas de materia prima, ya se pueda iniciar el trabajo. Esa es la idea. «Empezará a entrar remolacha el martes y esa misma jornada ya se quiere comenzar a molturar», avanzó .
A partir de ese momento la instalación de la N-1 trabajará a pleno rendimiento durante 120 días, siempre y cuando no surjan situaciones imprevisibles como las copiosas lluvias que la temporada pasada enfangaron los campos haciendo imposible extraer los cultivos y obligando a la empresa a aprobar un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) de 3 meses para la plantilla de fijos discontinuos y eventuales que se incorporan a los trabajos en la planta coincidiendo con este periodo de repunte de actividad.
De momento, este año el tiempo acompaña y si sigue siendo así está previsto que el 3 de noviembre sea el primero de los 100 días en los que la planta desarrollará trabajos de molturación (en 2008 el proceso no se inició hasta el día 28). No habrá parones. Ni siquiera en la recepción y descarga de remolques. Por primera vez en esta campaña, las puertas de la fábrica abrirán todos los días para facilitar la recogida de la producción de los agricultores. «Vamos a tener recepción de remolacha también los domingos». Aquí es una novedad, pero este sistema de trabajo lleva varios años implantado en la fábricas andaluzas.
Se busca de esta manera tener garantizado un abastecimiento suficiente para que no haya que frenar el ritmo de molturación, dar mayores opciones a los productores y también preservar aún más si cabe las cualidades del tubérculo que llega a la planta.
Aunque en este aspecto Morer reconoce que nunca ha habido problemas de conservación. «En el sur se realiza un tratamiento distinto. Debido al clima y a la temperatura la remolacha puede llegarse a pudrir a las horas de ser extraída», apuntó.
Pero el cambio sí va a suponer una variación a nivel laboral. Y es que en un momento de crisis la nueva organización va a conllevar un pequeño incremento de plantilla. Se va a contratar a unas cinco personas más, con lo que el número de trabajadores fijos discontinuos y eventuales se acercará al centenar.
Una vez superada la fase de molturación se centrarán en la conformación del jarabe que dará lugar al azúcar. En este proceso calculan que se invertirán cerca de tres semanas, concretamente entre 17 y 20 días.
Lo que no se conoce aún -habrá que esperar a que lleguen las primeras remesas- es el precio y la calidad de la remolacha de esta campaña que se mide por sus grados de riqueza y polarización.
Cerca del máximo
Si finalmente se alcanza la recogida de un mínimo de 550.000 toneladas de este tubérculo tal y como estima British Sugar -en su primera campaña como propietaria de la planta mirandesa-, la cifra supondrá un incremento del 30% sobre la cantidad molturada el pasado año que fue de 422.000 toneladas.
Estará también muy por encima de las previsiones a la baja que en agosto realizó Azucarera Ebro para Miranda. Entonces se habló de pasar de 510.586 toneladas a tan sólo 378.480 para la campaña 2009-2010. Pero los datos que se manejan a escasas jornadas de iniciarse la recogida han dado la razón al presidente del comité de empresa.
Ya entonces Luis Lapuebla rechazaba un pérdida de casi 175.000 toneladas apoyándose en que en la zona de influencia «han sembrado cantidades similares a las del año pasado. Así que lo que recojan también será, más o menos lo mismo».
Para notar un descenso hay que remontarse a los datos recogidos en el año 2005, entonces la planta mirandesa llegó a molturar hasta 624.000 toneladas, casi un 12% más de lo que marcan las previsiones para la campaña aún por inaugurar. La de hace cinco años supuso el pico máximo de actividad en la fábrica que una temporada después pesó 120.000 toneladas menos, coincidiendo con el primer año de aplicación de la OCM del azúcar. La tendencia también se mantuvo el ejercicio siguiente en la que se recepcionaron 476.000 toneladas.